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Racional, te fías antes de los hechos que de las intuiciones. Es lo que hace que seas una persona más pragmática que impulsiva. Capaz de anticipar tanto lo peor como lo mejor, siempre reflexionas. No te alertas por tonterías, te tomas tu tiempo y la distancia necesaria para analizar las situaciones.
Si hay algo que perturba tu seguridad, lo hablas para dejar las cosas claras y quedarte tranquila. Conoces bien tus puntos fuertes y tus puntos débiles; reflexionas y actúas en consecuencia.
Contigo, la vida es un cálculo de probabilidades. Llevas bien el día a día, pero tu lucidez más bien deductiva, no siempre es suficiente. Puede que te encuentres desamparada en situaciones relacionadas a vínculos afectivos, . Y todo, sólo porque no puedes imaginar que los demás puedan funcionar de diferente manera. Por esta razón, a pesar de ser observadora, en ocasiones te sorprende cómo evolucionan las cosas.
Nuestro consejo: Cuando tu voz interior te alerte, no siempre intentes racionalizar, deja que tu imaginación hable. Deja de pensar que sólo existe una manera de actuar. Sé un poco más comprensiva con los demás y su forma de actuar.