Intuitiva por naturaleza, teóricamente tienes las cosas claras, pero en la práctica, no siempre. Siempre estás alerta, tienes una memoria de elefante, te acuerdas de todo y, de hecho, tienes un buen sentido de la intuición. Eres muy observadora, una gran consejera y siempre estás dispuesta a aclarar las situaciones en las que tu gente está implicada.
Sin embargo, cuando se trata de ti misma, las cosas no son tan fáciles. Tu voz interior te describe el mundo tal y como es, y te recuerda tus puntos fuertes y débiles, pero por lo menos, de vez en cuando, le dices que se ponga en off. Y todo, sólo porque, simplemente, no sabes qué hacer.
En realidad, en tu puzle falta una pieza, la clave para que las cosas sean perfectamente evidentes y te permita actuar en consecuencia.
Nuestro consejo: Si eres tú la que se abre primero a los demás, encontrarás el trocito de espejo que te faltaba para ver las cosas con claridad y reaccionar. Una vez lo superes, ¡no hay quien te pare!