Teníais planeado una salida al extranjero. La víspera, tras la enésima discusión, tu pareja lo anula todo. Tú terminas por perdonarle. Para San Valentín, has pedido pendientes, pero él te regala por segunda vez un reloj de lujo. Pero bueno, ¡es la intención lo que cuenta! En el restaurante tu pides una tartare, y él te pregunta tres veces a ver si estás segura de lo que has pedido hasta que, finalmente, optas por pedir pescado como él. Es tan corriente que suceda eso que ni te das cuenta.
Poco a poco, vas perdiendo la autoestima. Siempre encuentras mil y una escusas para mil y un ataques. Deja ya de quitarle importancia lo que es una auténtica falta de respeto.