El día de tu boda, tu madre te deja caer: “No olvides que en nuestra familia, los matrimonios no duran ¡más de cinco años!” Con frecuencia una tía, una prima, una hermana… te recuerdan la mala suerte que pesa sobre la familia. Y naturalmente, de vez en cuando la frasecita te viene a la cabeza.
Como por casualidad, desde hace algunas semanas, tu pareja está alicaída… Pronto celebrareis vuestro quinto aniversario de boda. Antes de acudir con la cabeza gacha donde un abogado, plantéate las imposiciones familiares, y permítete tener éxito allí donde otros han fallado. Y recuérdate una y otra vez que los clichés no siempre son tu verdad.