El mayor enemigo de la lucidez es el miedo. Un paso hacia la lucidez es no negar los miedo y angustias, sino aceptarlas. Circula un rumor de despido, te puedes alterar al respecto o hacer como si eso no fuera contigo.
Sin embargo la situación te inquieta. Háblalo con una amiga de confianza del ambiente de trabajo, cuéntale sin juegos lo que dicen unos y otros y explícale los detalles que te han preocupado.
Verás como la realidad sale a flote y el contexto en el que evolucionas. Si reconoces tus angustias, las evacuas. Progresivamente, los indicios te mostrarán tu posición y el camino a seguir.