Cuando te relajas, pasas el tiempo leyendo, cocinando, viendo la tele… Y ¿qué pasaría si te dedicaras diez minutos, un cuarto de hora de silencio, de soledad, de no hacer nada? Horror: ¡te encontrarías contigo misma!
Por muy triste que te parezca al principio, hazlo. Deja que tus miedos y tus pequeñas voces interiores que te indican lo que no va bien salgan a la luz. Que no te entre el pánico, no estás obligada a tenerlo en cuenta desde el principio. Tranquilízate dándote el derecho a reaccionar cuando llegue el momento.