 |
Marthe Marandola es terapeuta y mediadora. Nos guía y nos aconseja sobre cómo tomar consciencia.
¿Qué es ser lúcida?
Es pasar de un estado oscuro y de confusión, a otro de claridad y comprensión. Sin embargo, muy a menudo, no vemos lo que ocurre justo delante de nuestros ojos. Eso es la falta de lucidez. Tenemos las pruebas en frente pero nunca las tenemos en cuenta. El ejemplo más clásico es el de la mujer engañada. A pesar de los indicios de infidelidad, ella no ve nada. Ser lúcida significa abandonar miedos y evidencias, cambiar de punto de vista. Eso implica que uno mismo cambie. Lo entendemos cuando somos partícipes de las situaciones que vivimos.
¿Cuáles son los principales motivos que nos llevan a seguir no viendo nada?
Existen 3 razones principales:
>la dificultad de imaginar que en ocasiones los demás funcionan de otra manera. Para entender, una tiene que poder discernir en los demás sus motivaciones.
>el miedo. Todos necesitamos un tiempo para aceptar situaciones difíciles o desconcertantes.
>los clichés y creencias. Para ser consciente de los puntos fuertes y débiles que nos permiten abordar las situaciones de diferente manera, una tiene que cuestionarse las certitudes inscritas en la sociedad, pero también en la familia. Lo que parece definirnos y nos impide ver el mundo desde otro punto de vista nuevo.
¿Qué papel desempeña la intuición en la toma de conciencia?
La intuición no es la toma de conciencia. Sabes que está ahí, presente, pero no está necesariamente explotado. Cuando la intuición o intuiciones vuelven a la conciencia, es cuando se toma conciencia. Lo que cuenta es estar en camino. Aunque algunas verdades duelan, siempre hay un periodo de tiempo para darse cuenta, discernirlas y aceptarlas. La situación explota cuando ya no hay tolerancia. Tras una frase o una situación, todo parece más claro, y en un instante, ya nada es como antes. En ese momento, todos los indicios tienen sentido… ¡en el mismo sentido!