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Silvia y yo
A Silvia las cosas le van bien en todos los sentidos: trabajo, amor o bebés… y te parece una persona con quien te puedes sentir en confianza. En caso de tener una pequeña duda, es a ella a quien llamas primero (¿me compro este vestido, o estas sandalias?), o en caso de tener un problema importante (una discusión fuerte con tu jefe). Siempre está ahí para darte un buen consejo, para apoyarte sin juzgarte.
Pero cuidado…
Has puesto a Silvia en un pedestal, e inconscientemente sueñas en parecerte a ella. Por eso a veces tomas en cuenta su opinión como si fuese la verdad absoluta, y buscas su aprobación para todo. Puede resultar pesado, tanto para ella como para ti. Corres el riesgo de encerrarte en una relación de dependencia de tipo madre-hija.
¿Cómo puedo mejorar nuestra relación?
Haz que la relación sea más ligera. Cuando quedes con ella organízate en un plan más tranquilo (una comedia + caja de bombones + ojear alguna que otra revista del corazón) en lugar de hablar todo el tiempo de problemas y grandes decisiones. ¡Y deja de hablar sólo de ti! Escucha lo que te dice. Te darás cuenta que ella a veces también discute con su novio o su jefe. ¿A que te sientes mejor?