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Mi imagen
Muy independiente y segura de ti misma (¿tal vez demasiado?), evolucionas en tu vida profesional con total libertad, sin gran sentido de jerarquía. Encarnas la nueva generación de trabajadoras. Tu gran sentido de la organización te permite administrar el tiempo de trabajo como quieres. Sabes lo que quieres y lo que no en todo momento. Dices lo que piensas y haces lo que dices, menos disgustar a tu jefe.
Mi entorno profesional ideal
Es “aquí y ahora”. No sólo sabes que uno no pasa toda la vida en la misma empresa, sino que además, has entendido a la perfección que tu rendimiento en la empresa tiene que ser perfectamente equilibrado. Con lo que aportas a la empresa con tu trabajo, ésta tiene todo el interés en devolvertelo, y más bien por duplicado. Si no, ciao.
Mis límites
Vas por libre, es difícil que asocies tu éxito al equipo. En cuanto a tu posición de jerarquía en el trabajo, ¡no siempre eres una joyita! No sueles aceptar bien las críticas. Eso será un problema el día que te sientas más frágil. Entonces, las críticas, que hasta ahora te entraban por una oreja y te salían por otra, ahora podrían afectarte y, hasta puede, que mucho.
Entonces, ¿qué hago?
Reconoce que el individualismo exacerbado puede ser algo cínico. Tómate algo de tiempo para entablar relaciones con los de la oficina. Interésate por tu compañera de trabajo, no olvides el paseíto diario a la máquina de café para charlar un poco con los compañeros, y no rechaces sistemáticamente las invitaciones para tomar algo después del trabajo. Ya verás, trabajar con gente que uno aprecia e integrarse en un equipo ¡también es agradable! Además, se agradece sentirse apoyada cuando el viento no sopla a nuestro favor…