Samuel Lepastier, psiquiatra, descifra:
Con un regalo una participa en la vida de la otra persona. Un regalo muy racional es una manera de situar al otro en una incapacidad para soñar. Le llevamos a lo que es y no a lo que le gustaría ser. También es una manera de dar una lección moral.
Pero, si lo hacemos, nos aseguramos, por ejemplo, que no le haya agradado a la otra persona. Pero el arte de dar se da cita, por ejemplo, con una preocupación por el detalle, el envoltorio, personalización... y entonces ya es perfecto.