Fui a ver a Guille y le dije lo que sentía por él pensando en que eso me liberaría. El me miró a los ojos y admitió que él también estaba muy enamorado de mí. ¡Que shock! Tras unos días de reflexión, decidí que no podía dejar pasar de largo esta historia. Tenía que llegar hasta el final, a pesar de no poder volver a ver a mi hija.
Hecho de menos a mi hija
Así que dejé a Alex y a mi hija y me fui a casa de Guille. Nadie entendió lo que hacía: mis amigos me dieron la espalda y me trataron de egoísta y de mala madre. Sin embargo, ¡nunca en mi vida he sufrido tanto! Hoy en día estamos divorciados y es Alex quien tiene la custodia de mi pequeña. He luchado mucho por recuperarla, pero él no me deja verla. Me he casado con Guille y nuestra historia es maravillosa, pero nunca podré quitarme ese sentimiento de culpabilidad por mi familia. Le hecho tanto de menos a mi hija…
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