La confianza de los primeros años puede romperse al llegar al colegio. De todos es sabido que los niños pueden muy crueles y capaces de poner una etiqueta desde el primer momento: “Dumbo”, “jirafa”…
Tantos comentarios gratuitos que quedarán grabados para siempre. El resultado es que se acabará obsesionando con esos defectos que han sido señalados con el dedo desde la infancia.
Las imágenes-clichés Vivimos en una sociedad en la que se juzga a las personas a primera vista a partir de su físico. Seamos honestos: ¡lo hacemos todos! Pero es más difícil cuando se es victima de los clichés que circulan según el tipo de físico.
Son imágenes que a veces nos dictan cómo tenemos que comportarnos para no defraudar a los demás. En el inconsciente colectivo: - La gordita es seguramente una buena amiga muy simpática. - La rubia alta es fría y distante. - El pecho grande implica que se es una chica fácil y un poco vulgar.
¡Cuidado con las ideas impuestas! Dejémoslas a un lado y mostrémonos auténticas, tal como somos.