Los cuerpos perfectos (¡y retocados!) están por todas partes, en la publicidad del bus, en las páginas de nuestras revistas, en la tele… Parece la invasión de la mujer perfecta y de las dimensiones ideales impuestas.
Evidentemente tendemos a compararnos, con básculas y espejos...
Está claro que todas no medimos los 180 centímetros de Cameron Diaz, estamos muy lejos de los 35 kilos de Kate Moss y nuestros labios no son tan carnosos como los de Angelina Jolie.
Pero… ¿de verdad tenemos ganas de parecer otra persona? Hay que rebelarse de una vez por todas contra los dictados estéticos. ¿Por qué nos obligan a ser como las modelos?