Tenemos en cuenta los halagos ¡Perfectos para remontar la moral! Hay que tener presente los halagos que nos hacen y no dudar en ponernos ese modelito que todo el mundo nos dice que nos sienta tan bien.
Dejamos de compararnos con los demás Compararse continuamente con los demás puede conducirnos a aun auténtico sufrimiento y a una negación de nosotros mismos.
Nos olvidamos del "qué dirán" Es el primer paso hacia la madurez. Lleva tiempo pero después ¡qué liberación! Y recordamos que todo el mundo tiene complejos… ¡incluso Miss Universo!
Hacemos deporte Según un estudio del Instituto canadiense de investigación sobre la condición física y el modo de vida, la práctica continuada de una actividad deportiva mejora la imagen que tenemos de nosotros mismos.
No nos obsesionamos con un defecto Aunque sepamos que tenemos la nariz grande o los dientes torcidos, no hace falta que además nos lo repitamos constantemente, ¡no vamos a ser masoquistas! Ver los 5 consejos siguientes