hermanas indiferentes, distantes |
|
Silvia, 30 años, trabajadora social
"La sociedad pretende imponernos muchas veces convenciones de lo más extrañas. Bajo el pretexto de que compartimos los mismos padres, la misma sangre o la misma educación, estamos de algún modo obligadas a querernos... Pues eso conmigo no funciona. Tengo una hermana con la que me llevo tres años y la verdad es que me da bastante igual, he de admitirlo. Somos totalmente diferentes, no vemos las cosas de la misma forma, no afrontamos la vida del mismo modo. Ella está casada, tiene un niño de 3 años y un trabajo nada estimulante en un banco. Yo vivo sola, soy soltera y me vuelco en mi profesión (trabajo en una asociación).
No tenemos nada que contarnos
Es una extraña para mi. Vivimos a cientos de kilómetros, en sentido literal y figurado, y no nos vemos casi nunca. Y cuando nos vemos, no tenemos nada que contarnos. Ella me pregunta por mi trabajo, yo a ella por sus hijos... Diez minutos, ¡y listo! Por eso digo que me da igual su vida. No se trata de odio o rechazo, es simplemente... indiferencia. Se parece demasiado a mis padres, que son muy familiares, tienen una vida muy convencional... Y el que sea mi hermana no cambia nada. Siempre he sido muy independiente y sobre todo, me gusta poder escoger a las personas con las que quiero estar. No me gusta que me impongan cómo tengo que ser o cómo debo actuar. Mi familia de verdad es mi círculo de amigos".
> Ver la opinión de la psicóloga
|