No resulta difícil hacerte un regalo. No le das importancia si es caro o barato, para ti es lo mismo. Recibes los regalos de la misma forma que los haces, sin emocionarte demasiado.
Tus menos: a veces puedes parecer fría, quienes te rodean están un poco perdidos a la hora de regalarte algo. A veces llegan a preguntarse para que sirve hacerte un regalo.
Tus más: no eres muy difícil. Comprendes fácilmente si alguien se equivoca y no da con el regalo que más te podría haber gustado.
Tus regalos: cosas sencillas, pero en Navidad nunca sueles tener una idea precisa de lo que quieres.
El peor regalo: ninguno, te da lo mismo lo que sea, porque lo que cuenta es cumplir con la obligación.