Tu gran defecto: Tu disposición sin límites.
Tus intercambios con los demás son muchas veces desequilibrados. Das mucho sin recibir tanto a cambio. No te fíes: ¡de tanto escuchar y estar pendiente de los demás, te arriesgas a que no te tengan en cuenta!
En tu entorno profesional estás siempre disponible para las reuniones de última hora. Muy bien, pero ¿estás segura que tu trabajo es reconocido? Tus superiores lo saben y tienen tendencia a abusar. Con tus amigos es más o menos lo mismo. Saben muy bien que siempre estás para lo que haga falta.
Te comunicas a través de los demás y de sus gustos, pero ¿y tú? Tienes mucho que ofrecer, así que ten confianza en ti misma e imponte a los demás.
¡Trabaja tu auto estima y exige que también estén a tu escucha!