Es un buen comienzo. Eres agradecida y sabes reconocer los esfuerzos de los demás.
No consideras los favores que te hacen como si fuera una obligación por su parte y no dudas en pagarles con la misma moneda cuando te necesitan. Ellos también te agradecerán tu buena educación.
Pero no te olvides de dar las gracias a las personas que te ayudan de forma menos evidente.