Haz la prueba: un día por la mañana, a la hora del desayuno, mírale a los ojos y dile "gracias". Seguro que se sorprende y te pregunta "¿pero por qué?".
En ese momento hazle una bonita declaración de amor: gracias por estar a mi lado, gracias por tu apoyo, gracias por ayudarme cuando estoy perdida, por tenderme la mano cuando tengo miedo, gracias por aceptar mis defectos, gracias por no quejarte cuando estoy tres horas en el cuarto de baño, gracias por quereme...
Gracias por ser como eres, gracias por ser tú... Su sonrisa será el mejor de los regalos... ¡Para los dos!