Le has presentado a todos tus amigos, le has ayudado para que entrara en tu empresa, le presentaste a tu hermano y se ha convertido en su novio...
Y ahora te ha clavado un cuchillo en la espalda. No te queda más remedio que alejarte de esa falsa amiga y agradecerle secretamente su forma de ser.
Gracias a su perfidia has aprendido a ser menos inocente y a evitar que te vuelva a ocurrir de nuevo. Hay que dar las gracias y aprender de los errores para no volver a caer en ellos de otra vez.