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Polvos de sol: manual de uso

Patricia Álvarez
por Patricia Álvarez Publicado en 19 de junio de 2017
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Los polvos de sol (o polvos bronceadores) son uno de los productos de maquillaje más versátiles de nuestro neceser, pues nos permiten lucir un tono de piel más dorado, o esculpir nuestros rostro sin apenas esfuerzo. ¿Quieres conocer todos los usos de los polvos de sol? Te los mostramos.

¿Qué son los polvos de sol?

Se trata de un producto de maquillaje coloquialmente llamado “polvo bronceador”. En las estaciones de primavera, verano y otoño es cuando se produce la mayor demanda de este tipo de polvos, y el resultado que se quiere obtener (y se debe obtener), es el de un rayo de sol sobre nuestro rostro, cuello y escote.

Adriana Lima © Getty

¿Cómo sabemos qué tono elegir de polvo bronceador o qué textura nos conviene?

Siempre elegiremos el acabado que más nos favorezca y dos tonos por encima del de nuestra propia piel, pero sin escoger un tono demasiado oscuro ya que la idea es darle al rostro un ligero toque de sol. Sabemos que podemos encontrar tonos más satinados o mates, rosados o dorados, crema o polvo… Todo dependerá del acabado que se quiera conseguir, un acabado mucho más fresco, “glow” , playero o a modo de contorneado.

¿Cómo aplicaremos este producto para cada acabado?

Para un acabado más fresco (glow) utilizaremos un bronceador en crema con un toque satinado en las zonas más sobresalientes del rostro: tabique nasal, frente, pómulos y mentón. Esta clase de bronceado siempre irá de la mano de un iluminador satinado, marcando la zona alta del pómulo, nariz, arco de cupido, en el arco de la ceja y lagrimal.

Para un acabado playero utilizaremos mejor un tono dorado mate o un poco satinado (para las que os guste la luminosidad) junto con una brocha grande y de pelo natural. Deslizaremos el producto sobre el rostro siguiendo la forma de un “tres” empezando desde el nacimiento del cabello, pómulo, mandíbula y, por último, la nariz. Siempre graduando la cantidad de menos a más.

El famoso “contouring” lo podremos realizar con dos tipos de texturas: o bien con productos en polvo o con productos en crema, pero siempre mates. Con esta técnica lo que queremos conseguir es redibujar nuestro rostro potenciando y disimulando los rasgos que queramos. Es la conocida "cirugía low cost", ya que podemos conseguir modificar los rasgos de nuestro rostro con un juego de luces y sombras. Todo dependerá de que forma ósea tenemos en el rostro. ¿Con cuál os identificáis?

Contenido elaborado en colaboración con Lavinia Pedrosa, Trainer y Make Up Artist de KIKO Milano.



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