Es
normal. Existen varios factores que influyen en la aparición
de nuevas sensaciones alimentarias.
Los médicos no pueden explicar científicamente
"los antojos" (o necesidades) de la mujer embarazada.
Las hormonas tienen sus razones que la razón no conoce.
- El embarazo desajusta las costumbres. Mientras que una mujer
puede permanecer en su peso durante años, sin mayor
esfuerzo, el embarazo puede hacer que pierda el control de
su apetito y de sus sensaciones alimentarias.
- El embarazo engendra nuevas emociones, que pueden tener
su origen en nuevos reflejos alimentarios. La futura mamá,
debido a la emoción o a la angustia, o incluso a la
euforia, puede tener tendencia a comer más o de manera
diferente, nos explica el Dr. Zermati.
- Náuseas, cansancio … también pueden ser factores
que dificulten la identificación de las sensaciones
alimentarias.
- Algunas mujeres, que hasta ahora controlaban sin problemas
su peso, durante el embarazo se sienten más libres
para comer durante el embarazo. Este estado de control ha
sido motivo de estudio por parte de los nutricionistas comportamentalistas:
se trata de la restricción cognitiva que te obliga
a comer, no solamente en función de tus necesidades
reales, sino también de una intención de control.
Como lo resume el Dr. Zermati: "la restricción cognitiva
no es sólo una manera de comer, sino una manera de
pensar". En tiempo normal, comes para no engordar, reduces
la cantidad de los alimentos considerados malsanos, no te
saltas ninguna comida... Embarazada; tus necesidades cambian
y percibes nuevas sensaciones alimentarias y, sobre todo,
te sientes menos inhibida: te impones, de manera inconsciente,
menos reglas.
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