
Es uno de los signos más
evidentes, sobre todo si tienes ciclos regulares. En caso de que sean largos e
irregulares, más vale hacer un test 6 semanas después del principio
de tu último ciclo.
Cuidado: no hay que olvidar que a veces un retraso también puede
tener otras causas: cansancio, el haber sufrido un choque emocional, el
hecho de dejar de tomar de repente anticonceptivos orales, el hecho de
haber adelgazado mucho o bien sufrir una enfermedad. Por ello, es muy
importante que te hagas un chequeo o que vayas a consultar a un ginecólogo.
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