

 Existen
diferentes formas de precocidad, que hacen al niño la vida más o menos
fácil: algunos superan brillantemente todas las actividades que emprenden,
otros por el contrario, las superan muy por debajo de la media. Dificultades
anexas vienen a sumarse a las propias de cada situación: problemas de
sociabilidad, hiperactividad, bloqueo del lenguaje escrito, temperamento
impulsivo, etc.
El
porcentaje de fracaso escolar en el caso de estos niños es altísimo, teniendo
todos ellos capacidad más que suficiente para realizar estudios superiores.
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