

Cuando
se le pone erguido sobre una superficie plana, instintivamente echa los
pies hacia delante como si quisiera andar, es uno de los reflejos que
desaparecerán a lo largo de las primeras semanas. Más adelante
el niño deberá aprender a andar desde el principio. Freud
se interesó vivamente por este extraño fenómeno:
este reflejo "arcaico" probaría que el hombre desciende
de una especie que gozaría de autonomía motriz desde el
momento de su nacimiento y de madurez sexual... a lo largo del sexto año.

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