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La regresión.
Se
trata de una reacción normal, que puede aparecer durante el embarazo o
después del nacimiento. Varía de un niño a otro, en función
de su edad, de su personalidad, de cómo se le ha anunciado la "buena
nueva" y de cómo ésta es vivida.
Absorbida por los cuidados que debes dispensar al recién nacido, tienes
menos tiempo para ocuparte del mayor, quien es posible que trate de recuperar
la "posición" perdida. Siente celos y puede experimentar una
regresión. Por ello, es probable que pida de repente el biberón,
se vuelva a hacer pipí en la cama o se niegue a separase de ti para ir
a la guardería, al colegio o incluso para irse a dormir.
En cualquier caso, las regresiones deben tener un límite y no hay que dejar
que se conviertan en algo sistemático.
En cuantos a los ataques de cólera, la madre no debe preocuparse en exceso,
ya que por regla general se trata de un "periodo" normal. Debe mostrarse
tranquila ... Es importante que el niño no se sienta rechazado o malo por
el hecho de mostrarse celoso.
Por lo tanto, hay que dejar que exprese sus sentimientos y no dramatizar la situación,
siempre y cuando los celos no pongan en peligro la salud del bebé o del
hermano mayor.
Cuando la diferencia de edad es importante, puede que el primogénito contenga
sus celos y se encierre en sí mismo. La niña se muestra agresiva
con su madre y el niño con su padre.

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