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Instrucciones para elegir bien el vino de la boda

Alba Gómez
por Alba Gómez Publicado en 29 de mayo de 2015
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Blanco, rosado, seco... si ya tienes el menú, ahora solo tendrás que elegir con qué acompañarlo para crear un maridaje perfecto. ¡Chin chin!

El mundo de los vinos es más complejo de lo que parece, si no eres muy aficionada a este líquido tan preciado pide ayuda. Sin duda, lo perfecto sería si conoces a algún sumiller, puedes preguntarle su opinión acerca de qué vinos encajan mejor con la elección gastronómica que habéis hecho. Si no, en el restaurante dónde contrates el festín seguramente tengan uno dispuesto a aconsejarte.

La elección del vino © Pinterest

Calidad- precio

El presupuesto que tengamos para el banquete será el que decida qué vinos vamos a escoger. Nuestro consejo es que tengas en cuenta dos factores: que sean sabrosos y suaves. Los vinos deben ayudar a mostrar lo mejor de la comida y potenciar su sabor, no taparlo.

A veces nos empeñamos en elegir vinos conocidos que resultan caros para la calidad que tienen. No peques de snob, es mejor una botella poco conocida pero con un sabor superior. Si no quieres que tus invitados sepan el dinero que has invertido en la bebida, una idea muy original es personalizar las botellas poniéndoles una etiqueta con vuestro nombre y la fecha del enlace. Es una idea que gusta a todo el mundo.

Y sobre todo pensad que el vino tiene que quedar bien con el menú de la boda. Cuando vayáis a catarlos, pedir alguna tapa o plato que sea lo más parecido a lo que vosotros serviréis, así os haréis una idea del sabor final.

¿Cuántas botellas compro?

Hay un truco muy sencillo para poder calcular cuántas botellas necesitarás. Solo tienes que dividir el número de invitados por 2,15. Si tu boda tiene 100 invitados, unas 46 botellas deberían bastar. Si te da miedo quedarte sin botellas durante el convite, siempre puedes comprar algunas de más, y si sobran, quedártelas o devolverlas y que te las descuenten del presupuesto final. Esto último tendrás que negociarlo con el proveedor a quien le compres el vino o el lugar en el que harás la boda.

Es esencial tener en cuenta la climatología a la hora de elegir el número de botellas que harán falta. Si tu boda es en primavera o verano, el consumo de vinos suaves o espumosos (como pueden ser los rosados y blancos) aumenta, ya que son frescos y agradables al paladar.

Si tienes pensado servir cocktails durante la recepción, puedes reducir la cantidad de botellas en un 30%.

¿Para qué es cada vino?

Es tradición que en la recepción y los primeros platos se sirvan vinos blancos o espumosos, seguido del vino tinto en el plato principal y se reserve el cava o champagne para el final. Esto puede variar dependiendo del menú elegido.

Si quieres destacar y dar un toque distinto, podéis empezar con el cava ya que va bien con los sabores ligeros, como son los pescados y el marisco. Y para el postre, una opción elegante sería el optar por un vino dulce. Invertir el orden habitual no solo será un acierto gastronómico si no algo totalmente distinto a lo estipulado.

El vino tinto suele servirse en el plato principal del banquete acompañando a la carne. Dependiendo del tipo de uva, esencias y el lugar en el que envejezca, si es barrica o botella, adoptará un sabor u otro. A continuación te traemos una lista de los más conocidos y los platos con que mejor se saborean.
Tempranillo
Perfecto con la comida española, como el chorizo, la chistorra, la morcilla y los guisos.
Cabernet Sauvignon
Ideal con carnes magras, frías y pizza. Acompaña también platos con salsas condimentadas y guisos altamente sazonados.
Merlot
Complementa muy bien el salmón, las carnes blancas, el pesto y las salsas con base de chocolate.
Syrah
Es una excelente opción si vas a servir ibéricos y aves acompañadas de salsas frescas.
Malbec
Se combina a la perfección con carnes grasas, pastas, patatas y salsas con base picante.
Garnacha
Se recomienda para pescados fuertes y ensaladas con quesos.
Nebbiolo
Las setas silvestres, pastas y salsas a base de aceite de oliva se acoplan bien con este vino.

El blanco es más suave y fresco. Ideal para acompañar ensaladas, arroces y pastas. Si lo sirves en la recepción y en el primer plato acertarás seguro. Nostras te traemos estos tres para que te hagas una idea de la variedad que dispones.
Chenin Blanc
Realza pescados, quesos suaves y salsas con base de mantequilla.
Chardonnay
Se acostumbra con pescados frescos, salsas de quesos y palomitas de maíz.
Sauvignon Blanc
Armoniza muy bien con pescados ligeros y salsas de frutas frescas.

Para el postre, si sigues nuestro consejo y optas por un vino dulce te recomendamos un Pedro Ximénez. Es perfecto para acompañar bases de chocolate amargo, con helado de vainilla o brownies. Si no te gusta la idea y quieres terminar el convite con un cava, también es una muy buena opción.

Ya te hemos mostrado las pautas para elegir el mejor vino para el gran día. ¡Ahora solo os falta probarlos todos!


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