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Las bodas musulmanas

Publicado por Alba Gómez
Publicado en 3 de junio de 2015

En este tipo de celebraciones, las tradiciones son quiénes dictan los pasos que se deben de seguir hasta que llega el gran día.

Celebraciones de varios días en las que la novia es la auténtica protagonista del evento. Salas llenas de colores vivos, flores naturales para honrar a la futura pareja y mucha tradición. Si esta temporada asistirás a tu primera boda musulmana y quieres estar un poco informada, aquí tienes la guía más sencilla para evitar sorpresas.

Las bodas musulmanas se celebran en una Mezquita, ante el Imán (guía religioso y a veces también político). La tradición, extendida a otras culturas y religiones, indica que todos los preparativos de la novia el día de la boda, como puede ser el vestido o los complementos, no deben ser vistos por el novio antes de la ceremonia del matrimonio, ya que trae mala suerte.

Esta religión permite a los hombres casarse con mujeres cristianas o judías, porque representan a pueblos que tienen un libro sagrado, pero en cambio, las mujeres musulmanas, no deben casarse con alguien que no pertenezca a su religión.

El contrato matrimonial debe ser certificado por el novio y su tutor, llamado Wali. En el acto oficial del matrimonio, en el que se leen escrituras religiosas (como en la mayoría de ceremonias), el Wali, pronuncia unas palabras dedicadas a los novios. Como en las demás religiones, todas las disposiciones y leyes (incluidas las del matrimonio) se encuentran recogidas en su libro sagrado, el Corán.

En la religión musulmana se permite tener más de una esposa, aunque la práctica lo más común es tener una sola. Lo mismo ocurre con la negociación del matrimonio. Antiguamente era costumbre que dos varones, el novio, y algún pariente masculino cercano a la novia (padre o hermanos), cerraran el acuerdo matrimonial, hoy en día es algo consensuado entre la pareja.

La tradicional dote dista mucho de lo que estamos acostumbrados a creer. Se interpreta que es un regalo de la familia del novio a la de la novia, cuando en realidad es un regalo del futuro marido a su mujer, como por ejemplo, el anillo de compromiso, unos pendientes o la casa en la que vivirán una vez casados.

​Los novios, se presentan con tres testigos ante el "sheikh", un tipo de magistrado islámico, para realizar el contrato matrimonial. Bajo las leyes islámicas, en ese momento la pareja está unida legal y espiritualmente, aunque todavía no se haya celebrado la ceremonia de la boda. Por ello, la novia regresa a su casa para planificar la celebración, que se suele llevar a cabo una o dos semanas después. Una boda musulmana suele durar de tres días a una semana y suele celebrarse en casa de alguno de los contrayentes, o como ocurre en otras religiones, en lugares públicos como un hoteles, fincas etc.

La primera noche, es un festejo solo para las mujeres, la novia se viste con un kaftán y sus manos y pies se marcan con henna para alejar los malos espíritus de ella. Cada símbolo tiene un significado alusivo a la mujer y al hombre. Además la protagonista disfruta de un Hammam, un baño relajante con vapor, para purificarse. Esa noche la novia es escoltada por las mujeres con velas, inciensos, cantos y danzas que aluden a su belleza y al proceso que está por vivir. La suegra de la novia, le entrega una bandeja con llaves, pan y leche. Las llaves representan la bienvenida a la familia y el alimento la abundancia. La boda árabe simboliza más la unión de las familias que la de los propios novios, de ahí la importancia de entregar obsequios entre las familias.

A partir de la segunda noche, comienza la fiesta, a la que se invita a familiares y amigos. En todas las celebraciones se cuenta con toda la rica tradición musulmana y su bello folclore en la que los novios ocupan el lugar de honor del banquete. Al contrario de las bodas católicas, en las musulmanas son las mujeres quienes abren el baile.

Ahora que conoces las costumbres musulmanas y todo el misterio ancestral que conllevan, solo necesitas dejarte llevar por su embrujo y ¡disfrutar de la boda!

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