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5 cosas que no pueden faltar en tu boda

Alba Gómez Publicado por Alba Gómez
Publicado en 6 de mayo de 2015

Hay cuatro elementos básicos que jamás pueden faltar en un boda, como son algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul. Si siempre has oído hablar de ellos pero no sabes de dónde viene su tradición, a continuación te explicamos su historia

Para disfrutar de un matrimonio pleno de felicidad, la novia debe llevar cuatro elementos de vestuario o accesorios el día de la boda indispensables. Uno de ellos debe ser "algo" antiguo, otro debe ser nuevo, el tercero, prestado, y el cuarto, azul. Esta tradición procede de la Inglaterra de finales del siglo XIX. A continuación te explicamos el significado de estos cuatro elementos:

Algo viejo: Es el lazo familiar de la novia y su vida hasta el momento del matrimonio. Suelen ser joyas antiguas de la familia elegidas por la propia novia o heredadas de madres a hijas.
Algo nuevo: Representa los logros y el éxito venidero. Este elemento acostumbra a ser el vestido de novia, elegido por ella misma.
Algo prestado: Suele ser un complemento que ya haya llevado alguien el día de su boda, por ejemplo: el tocado de una novia rebosante de felicidad. Representa la suerte y la felicidad para la pareja de recién casados.
Algo azul: Simboliza la fidelidad y la pureza en la pareja. A menudo es un complemento discreto como un pañuelo, unos pendientes o el lazo de la liga. Muchas novias llevan un lacito azul cosido en el interior del vestido.

El velo

No ver el rostro de la novia hasta que no llega al altar se remonta en la época antigua en la que el hombre tapaba la cabeza de la elegida con una sábana para secuestrarla. Con los años esta costumbre se convirtió en tradición hasta nuestros días, la de taparse la cara, no la de secuestrar a la novia. Se interpreta que los rasgos físicos no se tienen en cuenta a la hora de casarse, por eso hasta que los esposos no están oficialmente casados el novio no retira el velo de su esposa.

A la izquierda del novio

Durante la ceremonia, la novia permanece a la izquierda y el novio a la derecha y normalmente mantienen estos puestos durante todo el día. Se trata de una tradición muy antigua procedente también de la época en que el hombre raptaba a su futura mujer y debía batirse en duelo con los hombres de la familia de ésta o con otros pretendientes. Al sostener a la novia por su mano derecha (y sabiendo que los diestros son mayoritarios), deja libre su mano derecha para servirse de su espada.

La liga

En la antigua Grecia, las mujeres se ponían la liga debajo de sus faldas para encandilar al género masculino. En la Edad Media esta prenda se utilizaba por su practicidad y no tanto por estética: con ella se agarraban los calcetines de los hombres y las medias de las mujeres. Así que hasta el Renacimiento la liga no adquiere su aspecto más erótico.

En la actualidad, simboliza el misterio y, sobre todo, la virginidad. Los hebreos decían que el azul y el blanco son los colores del amor, la pureza y la fidelidad. De ahí que a las futuras esposas se las invitara a lucir una liga de dichos colores.

La tradición más popular dice que la novia debe subastar la liga la noche de la boda. El ganador (siempre un hombre) recibe a cambio el privilegio de retirarla de la pierna de la ya esposa. Esta tradición nació antes de que aparecieran las listas de boda, con el objetivo de que los invitados participaran económicamente en el despegue de la vida de los recién casados. Aunque esta costumbre se ha ido perdiendo con los años, todavía hay bodas en las que se hace.

El ramo

La tradición de lanzar el ramo nace en Francia en el siglo XV. Al principio no se lanzaba, sino que los invitados masculinos corrían tras la novia hasta que alguno de ellos se hacía con el ramo. Esta tradición ha ido cambiando con el paso del tiempo y hoy en día la novia regala el ramo de flores a quien más le apetece. Es uno de los momentos más especiales de la celebración.

Coger a la novia para cruzar el umbral de la puerta

Hay dos explicaciones para esta tradición que consiste en que el novio coge a su esposa para franquear la puerta de su hogar por primera vez como marido y mujer.

La primera habla de proteger a la novia de los malos espíritus que supuestamente esperan en el umbral. La segunda, hace referencia a la época romana, cuando se creía que si la esposa tropezaba justo antes de entrar al hogar por primera vez era una señal de mala suerte y ponía en peligro el matrimonio. Así pues, acompañar a la esposa hacia ese momento fatídico aleja la mala suerte. Y después del largo día subida a unos tacones, llevarla en brazos es un detalle que se aprecia. ¡Serás el más romántico!


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