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El consejero matrimonial

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 24 de septiembre de 2009

La formación de un consejero matrimonial
Para poder ejercer como consejero matrimonial hay que cursar los estudios generales de psicología. Una vez licenciada, y a pesar de haber experimentado con los conceptos básicos de la consejería matrimonial, hay que realizar cursos de especialización en la materia: sexología, consejería matrimonial y familiar, terapia de pareja, etc. Suelen ser posgrados o masters de una duración aproximada de entre 1-2 años que permiten profundizar y perfeccionar los conocimientos sobre el tema, así como la escucha, el diálogo y la ayuda a reflexionar para descubrir las soluciones más adecuadas.

¿Por qué pedir ayuda a un consejero matrimonial?
Porque eres consciente de que entre tu pareja y tú existe un problema del que tú puedes ser el motor o quizás consideres que el otro es la causa principal de la crisis por la que estáis pasando. Acudir a un profesional os permitirá entablar un diálogo, expresaros, entenderos mejor el uno al otro y a uno mismo, mejorar la comunicación de la pareja y encontrar respuestas a vuestras preguntas.

¿En qué momento hay que acudir al profesional?
En pareja o ya con familia, no hay un momento preciso en el que sea necesario acudir a un consejero matrimonial, a menos que se quiera o exista una necesidad real debido a la ausencia de comunicación, temas de violencia, dificultades a la hora de relacionarse, afectivas o sexuales. En estos casos no vale la pena esperar a que la situación empeore para acudir a un profesional. Cuanto antes, mejor.

El papel del consejero matrimonial
Tal y como su denominación indica, el consejero matrimonial está para aconsejar. Es un moderador que te recibe para escucharte, informarte y orientarte en tus reflexiones de pareja. En la vida en común hay momentos de reajuste y adaptación una vez se han superado las primeras etapas de prueba. Como profesional debe centrarse en la crisis que sufrís y ayudaros a encontrar el camino más adecuado para superarla. Se puede hablar de cualquier tema, pues su tarea es reanudar el diálogo.
Visitar al consejero matrimonial no es lo mismo que ir al terapeuta, pues éste se interesa más por las personas de forma unitaria y por sus historias. En cambio, el consejero se basa en el presente y trabaja sobre la actualidad de la pareja, sobre el momento en el que ésta se encuentra cuando acude a su consulta. No obstante, esto no quiere decir que no pueda hacer referencia a las historias personales de cada uno para entender mejor el presente.
Tampoco existe ningún tipo de problema si decides acudir a un consejero matrimonial tú sola; ahora bien, en pareja los resultados se obtienen más rápidamente ya que sois los dos los que os expresáis.
Acudir a este tipo de profesionales puede ser de gran ayuda, pero en ningún caso se trata de una solución milagrosa para reconstruir una pareja que pasa por el peor de sus momentos.

Duración y tarifas
Una sesión dura aproximadamente ¾ de hora, pero todo depende del profesional. En cuanto al número de sesiones, es variable. Normalmente tendrán lugar cada 15 días, porque es el tiempo mínimo necesario para ver el impacto de las visitas en el día a día. No se trata de un trabajo de larga duración, como el que supondría seguir una terapia, pero si el consejero lo considera de utilidad, puede derivaros hacia un especialista. La sesión cuesta entre 40-100 €.

¿Dónde encontrar un consejero matrimonial?
Puedes informarte en el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos*. También puedes optar por el boca-oreja, seguro que en tu entorno conocen a alguno; no dudes y pregunta. Estos profesionales trabajan en consultorios privados o en centros de planificación y educación familiar. También puedes preguntar en centros de información al ciudadano.

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por Elena Bonet

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