1. ¡Come lo que te gusta!
Eres la única dueña de tu nevera y de tus comidas.
Sin necesidad de compartir, ¡el chocolate es tuyo, sólo tuyo!Sin nadie que te contradiga, si te apetece pedir comida china al volver del trabajo, prepararte el plato que te da la gana o incluso picotear queso en un rincón de la mesa.¿Tu línea? Seguro que sigues vigilándola, pero nadie te controlará lo que comes ni te dirá “¡
luego no te quejes si engordas!”.
2. Ligar, fantasear, mirar de reojo... ¡todo está permitido!
Ligar con un hombre joven que has conocido esa misma mañana, mirar de reojo el culo de un morenito con el que te has cruzado en el autobús e imaginártelo sin ropa, fantasear con toda tranquilidad con todos los tíos que se cruzan en tu camino, vivir aventuras, ligar con todo lo que se mueve... y todo sin sentirte culpable, ¡déjate seducir!
3. ¡Duerme como te parezca!
¡Una cama sólo para ti! Cuando están dos siempre es más complicado encontrar tu sitio, no molestar al otro... Mientras que sola puedes dormir en diagonal, hacer la estrella de mar, ¡todo te está permitido!
Cuestión del edredón: a partir de ahora nadie te lo quitará. Podrás enrollarte en él, patalear dentro, sin que nadie se queje: “¡eh, no me llega el edredón, pásamelo!”
Los tradicionales mata-relaciones, como los calcetines, los pijamas viejos o las camisetas talla XXL, pueden aparecer.