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¿Duras o blandas? Claves para elegir las lentillas

por Victor García Publicado en 7 de septiembre de 2015

¡Te las pones directamente sobre la córnea y a correr! A correr, a bailar o a lo que se tercie... Y es que, para muchas de las que practicáis deporte o queréis ir cómodas, las lentillas son la mejor opción para ver bien sin estar pendiente en todo momento de las gafas. Tanto es así que las lentillas de colores han emergido como un accesorio más que se puede llevar aunque no exista una anomalía en la visión. Te damos las claves para que sepas qué lentillas debes usar.

Los italianos dieron el nombre de lenticchie (lentejas) a las gafas por su semejanza con esta legumbre del país. De ahí las denominaciones españolas de lente y lentilla. Las hay de colores, duras, blandas… ¡Toma nota de pros y contras para saber cómo elegir las lentillas!

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1. Lentillas duras

Las lentillas duras se conocen también como lentillas rígidas. Y es que, estas lentillas conservan su forma dentro y fuera del ojo. Las lentillas duras no se secan y, si las cuidas, te pueden durar varios años. Sin embargo, si nunca has llevado lentillas duras, al principio tendrás sensación de cuerpo extraño en el ojo.

Las lentes de contacto duras tienen un diámetro de entre 8 a 10 milímetros y son más pequeñas que la córnea. Así, los ojos suelen tolerar mejor estas lentillas y hay poco riesgo de infecciones oculares. Una desventaja de las lentillas rígidas pasa por que la lente se suele caer con más facilidad del ojo. Una de las ventajas de estas lentillas es que hasta cierto punto pueden compensar el astigmatismo. Las blandas no pueden.

2. Lentillas blandas

Las lentillas blandas también se conocen como lentillas desechables. Éstas hay que renovarlas más a menudo que las duras. Suelen tener un diámetro de hasta 16 milímetros (son más grandes que la córnea) por lo que no se suelen perder con tanta facilidad porque se ajustan a la forma del ojo. Un punto en contra es que es más fácil sufrir lesiones e infecciones, como una conjuntivitis.

Las lentillas desechables son más frágiles que las duras. Por eso, si eres de manicuras imposibles, ¡cuidado con romperlas! Y toma nota: las lentillas desechables no se pueden secar. Lleva en tu bolso siempre líquido de lentillas. ¡Nada de guardar las lentillas en agua o saliva!

3. Lentillas de colores

Las lentillas de colores tienen la cara frontal coloreada para cambiarte el color natural de los ojos. Aunque puede haber una razón médica que justifique su uso, muchas veces las lentillas de colores se utilizan como comlemento de belleza para lucir unos ojos de un color diferente al natural. Las funciones ópticas de las lentillas de colores son peores que las de las lentillas convencionales. Compra tus lentillas siempre en establecimientos acreditados para asegurarte de que tengan filtros UVA. Si vas a estar expuesta al sol, protégete además con unas buenas gafas de sol. ¿Quieres saber cómo elegir las gafas de sol?

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