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Chemsex, la peligrosa práctica sexual que se ha puesto de moda

Cristina Gonzalez
por Cristina Gonzalez Publicado en 26 de julio de 2017

El consumo de drogas y mantener sexo sin protección con diferentes personas son los dos principales factores de riesgo de esta práctica sexual que puede causar problemas de salud.

Los médicos alertan de los riesgos para la salud que conlleva practicar el chemsex (acrónimo en inglés de las palabras "sustancia química" y "sexo"). Entre ellos, el contagio de enfermedades de transmisión sexual como sida, hepatitis o sífilis y los casos de brotes psicóticos producto de las drogas que se consumen durante esta práctica, las cuales, por supuesto, también pueden generar adicción.

Tal como se describía en un informe del British Medical Journal, el chemsex consiste en mantener relaciones sexuales bajo la influencia de drogas psicoactivas y se da mayoritariamente en hombres homosexuales. Las drogas más comunes que se consumen son la mefedrona, el popper, la cocaína o la metanfetamina cristalizada, utilizadas para hacer que el sexo, que se practica con diferentes personas, dure varias horas o incluso días. Una práctica que se está convirtiendo en un problema de salud pública en varios países europeos y que se está detectando también en España, concretamente en ciudades como Madrid y Barcelona.

"Es un cóctel explosivo para la salud. La sensación de cansancio desaparece, lo que hace que las sesiones puedan llegar a durar un par de días sin comer o dormir", explicaba Pep Coll, médico que colabora con la organización GeSIDA al diario El Confidencial. El especialista advierte del riesgo del consumo de drogas que se toman durante el chemsex: "Aquellos que las utilizan con frecuencia acaban desarrollando una fuerte adicción". En el caso del GHB, otra de las sustancias empleadas, su consumo en altas cantidades actúa como sedante y puede llegar a producir la inconsciencia e incluso la muerte. Algo similar ocurre con la metanfetamina, que estimula la actividad física y facilita la pérdida de la noción del tiempo.

El chemsex se asocia también al contagio de infección por VIH, pues las personas que lo practican no suelen utilizar un método de protección. "Sabemos que es habitual no utilizar preservativo y tenemos datos de cómo el riesgo de contraer el VIH se multiplica por cuatro en el chemsex", explica Coll. Un riesgo que se incrementa aún más al compartir las mismas jeringuilla para inyectarse la droga.

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