Doudou, réconfort, affection
Julia, 31 años, asistente de producción
Sí, tengo 30 años y todavía tengo mi peluche de infancia. En realidad es una almohada, con plumas de oca y que acariciaba para dormirme, mientras me chupaba el dedo. Como mis padres se divorciaron cuando tenía 5 años, tenía uno en casa de mi madre y otro en casa de mi padre. Me los llevé conmigo cuando me independicé, pero tuve que deshacerme de uno de ellos con toda la pena del mundo, debido a que mi chico era alérgico a sus plumas. Así que cada noche duermo con el otro...ya no me chupo el dedo... ¡pero de vez en cuando le acaricio como lo hacía antes!
María, 33 años, presentadora de radio
Tenía 4 años cuando mi madre me regaló mi osito de peluche llamado Tom. Veintinueve años más tarde, sigue en mi habitación, en la estantería, al lado d emis libros. De alguna manera siento que vela por mí desde ahí arriba. Ok, sé que ya está feo, viejo, sucio y ya no es suave. Pero me sigo sintiendo unida a él. Mi madre me lo regaló porque debido a una herida en mi mano, no podía chuparme el dedo. Tom me consoló y dejé de chuparme el dedo. Así que hoy le debo, sin ninguna duda, ¡mi sonrisa y mi dentadura perfecta! Tom sigue formando parte de la familia, ¡hasta mi madre me pregunta por él de vez en cuando!.