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Cómo elegir el mejor solar

Patricia Álvarez
por Patricia Álvarez Publicado en 25 de mayo de 2015

Llega el verano, sinónimo de vacaciones, playa y mucho sol, y todas queremos tener un tono envidiable, sin embargo, no debes olvidar proteger tu piel para que luzca bronceada y sana al mismo tiempo.

Elena Merino, Trainer y Make Up Artist de KIKO Milano nos descubre las pautas a seguir para elegir el protector solar más adecuado para nuestra piel.

¿ A qué se expone mi piel?

Los rayos que emite el sol son absorbidos en parte por la capa de ozono, las nubes y la contaminación y una parte de ellos llegan a nosotros.

Existen distintos tipos de rayos solares:

  • UVA: son capaces de “despertar” la melanina que ya se encuentra presente en nuestro organismo. No queman ni causan eritemas, pero provocan el envejecimiento prematuro de la piel.
  • UVB: son más agresivos, ponen en marcha el verdadero proceso de bronceado. Son responsables de los tumores cutáneos. Aportan un bronceado más intenso.
  • IR: Los rayos infrarrojos son los más agresivos y no ponen en marcha el proceso de bronceado. Los percibimos en forma de calor.

Cómo elegir el mejor solar © iStock

¿Cuál es el aspecto fundamental cuando elegimos un protector solar?

El elemento fundamental para orientarnos cuando queremos elegir un solar es su factor de protección o SPF, es decir, su capacidad protectora. Es un factor que se expresa mediante un número que indica cuántas veces se puede multiplicar el tiempo que permanecemos expuestos al sol antes de que la piel se queme (por ejemplo, si no me aplico SPF me quemaría en 5 minutos, con un SPF 10 me quemaré tras 50 minutos).

Además, debemos tener en cuenta factores como: conservación del producto, si lo frotamos con la toalla o nos bañamos debemos volver a aplicarlo para que no disminuya su eficacia.

¿Cómo elijo el SPF más adecuado para mi piel?

Según la edad: los niños y los ancianos son especialmente vulnerables. Se recomienda la aplicación de protectores solares elevados (mínimo SPF 30),siendo conveniente que sean resistentes al agua y reaplicando varias veces el producto de forma generosa. Niños menores de tres años no deben exponerse de forma directa al sol.

Según el fototipo: existe una clasificación de 6 fototipos de piel determinada por la pigmentación de la piel, color de ojos, cabello y sensibilidad cutánea al sol que debemos tener en cuenta a la hora de elegir un protector solar.

Fototipo PielOjos Pelo Bronceado / Quemaduras Protección solar necesaria
IRosada y muy pálidaVerde claro o azulesRubio o pelirrojoCasi nunca/
Más propensos
Máxima
IIClaraAzules, verdes o marrón claroClaroMuy lento /
Propensos
Muy alta
IIIClara en invierno y bronceada en veranoVerdes o marronesCastañoFacilidad/
Por exposición larga al sol
Alta
IVMorenaMarronesCastañoBastante facilidad/
Difícil
Normal
VOscuraMarrones o negrosCastaño oscuro o negroMucha facilidad/
Difícil
Normal - baja
VIMuy oscura o negraMarrones oscuros o negrosNegroMucha facilidad/
Muy difícil
Baja

Fotosensibilidad momentánea: se puede producir si estamos tomando fármacos que reaccionan a la luz solar. Durante el embarazo es otro momento en el que debemos prestar atención al protector solar que utilizamos para evitar el llamado cloasma (manchas solares). Para ello, elegiremos protección máxima o muy alta.

¿Dónde me expondré al sol? Es importante tener en cuenta dónde tomamos el sol, puesto que dependiendo de la superficie donde nos encontremos los rayos solares se reflejarán más o menos sobre nuestra piel. En la nieve debemos aplicar un solar con protección elevada puesto que los rayos solares se reflejan más que sobre cualquier otra superficie (hasta un 80% de refracción). La altitud es otro aspecto importante en el momento de elegir un solar, puesto que cada 300 metros aumenta en un 4% los rayos UVB, y a medida que nos acercamos al ecuador absorbemos un 5% más de radiación.

Horario: Las horas que se deben evitar son de 10h a 16h (que es cuando la exposición al sol es más directa, puesto que los rayos caen perpendiculares a la persona).

No debes olvidar...

  • Exfoliación: Exfolia tu piel unos días antes de exponerte al sol para eliminar células muertas de la superficie de la piel, de ese modo conseguirás un broceado más homogéneo e intenso.
  • Hidratación: bebe mucha agua durante la exposición al sol y posteriormente aplica cosméticos que te ayuden a mantener los niveles de hidratación óptimos y a calmar la piel.
  • Las manos: ¿Sabías que la piel de las manos envejece 5 veces más rápido que la del resto del cuerpo? No olvides protegerlas de las radiaciones solares con una protección elevada.
  • Los labios: La piel es extremadamente fina y debemos aplicar siempre un bálsamo labial con protección solar para mantenerlos cuidados.



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por Patricia Álvarez

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