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Carboxiterapia: gana belleza a base de CO2

Patricia Álvarez
por Patricia Álvarez Publicado en 21 de marzo de 2016
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¿Sabías que el dióxido de carbono puede convertirse en tu gran aliado de belleza? El CO2, además de ser uno de los principales componentes de nuestra atmósfera es un activo con infinitas aplicaciones en el mundo de la cosmética y con unos resultados de lo más sorprendentes. ¿Intrigada? Te contamos todo lo que necesitas saber acerca de la carboxiterapia.

Desde tratar problemas de varices hasta combatir la celulitis y la flacidez de la piel, pasando por la eliminación de los cúmulos de grasa resistentes, la carboxiterapia tiene infinitas aplicaciones para mejorar la belleza y salud de nuestra piel. Por ello, en los últimos años son muchos los centros de belleza que han incorporado este tratamiento a su oferta, obteniendo unos resultados de lo más satisfactorios.

Carboxiterapia © iStock

¿Cómo funciona la carboxiterapia?

Es un método no invasivo que consiste en la aplicación de dióxido de carbono por vía subcutánea mediante pequeñas infiltraciones. Con esto se consigue estimular la oxidación de los ácidos grasos y reducir la celulitis y la flacidez de la piel. No suele presentar efectos secundarios, salvo una pequeña molestia en la zona de aplicación y un ligero enrojecimiento que dura unos minutos. También es posible que aparezca algún moratón tras el pinchazo (en función de la sensibilidad de la piel de cada persona), pero éste desaparecerá en pocos días.

Una vez finalizada la sesión se suele complementar con presoterapia o LPG para incrementar la difusión del gas a los tejidos adyacentes.

¿Qué aplicaciones tiene?

Las aplicaciones de esta terapia son muy diversas, pues podemos valernos de sus beneficios en tratamientos de acné, en los que se aprovechan las propiedades antisépticas del gas para combatir la infección, bajar la inflamación de la piel del rostro, así como regenerar la piel dañada por lo comedones (granitos e imperfecciones asociados al acné). Así, podrás emular a estas famosas y subir a tus redes un selfie sin rastro de maquillaje. ¡Vuelve a sentirte orgullosa de tu piel!

Las estrías son otro de los problemas que podemos atacar gracias a la carboxiterapia, ya que el CO2 activa la circulación y favorece la creación de colágeno y elastina, atenuando la apariencia de las mismas.

El dióxido de carbono también ha probado su eficacia en la reducción de las ojeras, principalmente si éstas son causadas por estrés o falta de sueño, y en la disminución de la caída del cabello, puesto que mejora la circulación del cuero cabelludo, proporcionando fuerza al cabello y frenando la alopecia.

Sin embargo, la carboxiterapia tiene en la reducción de la grasa localizada, la celulitis y la flacidez su mayor aplicación a nivel estético, puesto que los resultados obtenidos son de lo más satisfactorio.

Carboxiterapia para reducir la grasa localizada y combatir la celulitis

La carboxiterapia produce en nuestro organismo un efecto bioquímico, por lo que tiene una acción similar a la que conseguiríamos realizando ejercicio físico: reducir la grasa al estimular la oxidación de los ácidos grasos en el músculo. Sin embargo, este tratamiento consigue además mejorar los resultados en la grasa subcutánea, algo que el deporte por sí solo no consigue, por lo que se trata de la terapia perfecta para combinar con unos hábitos de vida saludables y eliminar la grasa resistente a las dietas y el ejercicio.

​En cuanto a la celulitis, la aplicación subcutánea de dióxido de carbono en las zonas en las que la temida piel de naranja hace su aparición (piernas, glúteos, abdomen y brazos) consigue mejorar este problema en cuatro niveles:

  • Mejora la circulación sanguínea y linfática ayudando a la eliminación de líquidos
  • Mejora el tono de la piel devolviéndole la elasticidad y reduciendo la flacidez
  • Reduce la piel de naranja y la aparición de los antiestéticos hoyuelos asociados a la celulitis
  • Disminuye el volumen de la zona y alivia los síntomas que acompañan a la celulitis, como la pesadez.

Número de sesiones necesarias y frecuencia

El número de sesiones que se necesitan depende de las características y necesidades concretas de cada paciente, pero para comenzar a notar los resultados se estiman un mínimo de 15 sesiones, con una frecuencia de 2 ó 3 veces por semana.

Una vez finalizada cada sesión, no es necesario guardar ningún tipo de reposo, y podremos continuar con nuestras actividades diarias, evitando la exposición directa al sol durante las siguientes 24-48 horas.


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