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Qué mascarilla aplicar en función de cada tipo de piel

Patricia Álvarez
por Patricia Álvarez Publicado en 13 de octubre de 2015
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Cada piel tiene una necesidad específica y es importante ser consciente de nuestro tipo de piel, para saber qué tipo de producto concreto debemos utilizar para conseguir mantenerla en perfectas condiciones. Uno de los productos básicos en nuestra rutina de belleza son las mascarillas, que pese a no ser un producto de uso diario, sí son uno de los que más beneficios aportarán a nuestra piel. Te enseñamos a elegir la que mejor te va.

Lavinia Pedrosa, Retail Trainer de KIKO Milano España, nos cuenta cómo aprender a identificar la mascarilla más adecuada para nuestro tipo de piel.

Llega el otoño y, con él, llegan los cambios en el ambiente, la temperatura, el aire, en definitiva, los efectos ambientales que influyen en nuestra piel. A eso le sumamos que, en las pasadas vacaciones de verano, hemos sufrido los efectos del sol y de la playa, y probablemente, hemos disminuido el cuidado por la piel por lo que, inevitablemente, toca ponerse a punto y reparar todo el daño causado en los meses estivales.

Para ello, necesitamos un aporte extra de principios activos que logren regenerar el daño y devolverle la vitalidad, luz y buen tono a la piel del rostro. El producto más adecuado para este tipo de necesidad son las mascarillas faciales. Para usarlas, deberemos extender sobre el rostro una capa bastante densa y dejar actuar unos 10 - 15 minutos para que liberen sus principios activos. Descubre la que te conviene según tu tipo de piel.

© Instagram

Piel seca

Son pieles más sensibles, opacas, cuyo poro es imperceptible, con una gran pérdida de hidratación a lo largo del día y una sensación de tirantez constante. Este tipo de piel siempre necesita un aporte importante de hidratación y un cuidado más especial, ya que suelen enrojecerse con facilidad y ser más sensibles.

En este caso, necesitaremos una mascarilla facial con un gran aporte de principios activos hidratantes como puede ser por ejemplo el ácido hialurónico, que le otorgará un aspecto más jugoso, sano e iluminado.

Piel grasa y con impurezas

Este tipo de piel se caracteriza por el exceso de lípidos en la piel, lo que provoca una textura oleosa, más brillante, con un poro visiblemente dilatado y con imperfecciones tales como granitos y espinillas.

En el caso de las pieles impuras, las imperfecciones suelen venir dadas por problemas en las capas más profundas como por ejemplo el acné, en cuyo caso, antes de realizarnos cualquier tipo de tratamiento, lo más conveniente es acudir al dermatólogo, para que nos oriente lo mejor posible en el tratamiento a seguir.

Lo que la piel grasa necesita en el cuidado diario, es una limpieza óptima y unos tratamientos de mantenimiento diario específicos, para conseguir regular el nivel de lípidos en la piel.

La mascarilla perfecta en este caso sería una rica en componentes purificantes como la Arcilla verde, que nos ayude a sebonormalizar y controlar los brillos, evite la proliferación de bacterias que provoquen la infección de los poros y absorba las toxinas.

Piel mixta

Se trata de una combinación de piel seca y piel grasa. Unas zonas suelen tener más exceso de sebo como la zona T (frente, nariz y barbilla) y otras zonas sufren más de deshidratación, como suele suceder en la zona U (zona de debajo de los pómulos y mandíbula).

Para este tipo de piel, el cuidado es más especial, ya que una sola mascarilla no lograría contrarrestar los efectos tan diferentes de cada zona de la piel. Lo ideal sería combinar dos tipos de mascarillas diferentes, una más purificante para la zona más grasa y otra que nos aporte un plus de hidratación en las zonas de más sequedad.
Para esta piel sería perfecta la técnica Multimasking (combinación de mascarillas para un resultado óptimo de la piel)

Mascarilla hidratante © Kiko Milano

Asimismo, tengamos el tipo de piel que tengamos, necesitamos un tratamiento semanal que nos ayude a liberarnos de las impurezas que se van acumulando en la superficie de la piel, a causa de los agentes externos como la contaminación, por lo que lo más adecuado en cualquiera de los casos es realizarnos una exfoliación o peeling una o dos veces por semana.

Esto nos ayudará a mejorar la calidad de la piel, a eliminar las células muertas y las impurezas que no permiten a nuestra piel respirar, ni absorber óptimamente las vitaminas, minerales y agentes hidratantes que aplicamos a la piel a diario. Lo ideal es aplicarnos una mascarilla efecto Peeling, compuesta de enzimas vegetales que nos ayuden a eliminar las impurezas acumuladas y las células muertas que impiden una regeneración celular en buenas condiciones y por lo tanto, aceleran el envejecimiento.

Pero el “universo mascarilla” no se queda ahí, existen miles de productos en el mercado que nos ayudan conseguir el resultado que queremos en nuestra piel (iluminadoras, revitalizantes, matificantes…) pero también en otras zonas como en los labios, para aportar un extra de nutrición y evitar así los antiestéticos labios pelados, o en la zona del contorno de los ojos para ayudarnos con el drenaje de los líquidos que se retienen en esta zona y provocan las bolsas y ojeras.

Ahora que ya conocemos todos los secretos de los tratamientos intensivos semanales, ¡no hay excusa!
Animaos a ello y comprobaréis la mejora del estado de vuestra piel.


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