Colgar cuadros

Publicado por mvega
Publicado en 16 de junio de 2008

Nada más agradable que un cuadro en armonía con el resto de la estancia. Aquí tienes nuestras reglas para colgar y destacar tus cuadros.

Nada más agradable que un cuadro en armonía con el resto de la estancia. Aquí tienes nuestras reglas para colgar y destacar tus cuadros.

Elegir su composición
La colocación geométrica, en línea recta, asimétrica y, por supuesto, el mural quedan como anillo al dedo. ¿Cómo hacerlo?

- La colocación geométrica consiste en dibujar un gran cuadrado, un rectángulo o un óvalo con la ayuda de pequeños cuadros de diferentes dimensiones.

- La colocación rectilínea, a lo largo de una línea recta horizontal o vertical, crea una línea de fuga que agranda la estancia.

- La colocación asimétrica está más indicada para los cuadros de tamaño medio a grande.

- El mural dibuja también un gran cuadro que ocupa todo el espacio de la pared, igual que muchos cuadros pequeños colocados de techo a suelo. Esta puesta en escena original queda bien en habitaciones con una decoración sobria y moderna.

A saber: un cuadro grande se puede colocar por encima de varios cuadros pequeñitos, pero no al contrario: todo es cuestión de equilibrio.

¿A qué altura se deben colgar los cuadros?
La altura correcta es la de los ojos, para que las imágenes no se deformen. Esto es a 1,70 m del suelo. Haz un punto a esta altura e irradia a su alrededor en caso de colocación geométrica. No coloques minicuadros por encima de esta línea, ya que no verás nada más.

A saber: una vez colgados los cuadros, puedes cambiar la decoración moviéndolos de sitio, como si de cartas se tratase. Estos cambios sorprenderán.

Iluminación indispensable
Una buena iluminación permite apreciar los colores y la profundidad de las imágenes. La iluminación provinente de arriba, como la utilizada en galerías de arte o museos, necesita un riel con spots orientados directamente hacia el cuadro. Pero también sirve la iluminación de lado con una lámpara girada hacia el cuadro. Evita iluminar desde abajo, ya que crearás sombras y reflejos.

La limpieza de los cuadros
Por último, cuida la limpieza de los cuadros para integrarlos con una mayor armonía en su entorno. Un plumero o, mejor todavía, una vieja brocha de afeitar hará maravillas para quitar el polvo de los subvidrios y los cuadros. Para darles brillo, opta por el alcohol doméstico. ¡El efecto está garantizado!