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10 cosas que aprendes sobre tu casa después de convertirte en madre

por Redacción enfemenino Publicado en 23 de junio de 2017

Las casas deben evolucionar como las relaciones de pareja y las familias: en decoración no existen malas decisiones, sino decisiones marcadas por un determinado momento.

Cuando nos independizamos y nos trasladamos por primera vez a una nueva casa, queremos esforzarnos por convertirla en nuestro hogar, por cuidar cada detalle en su decoración, por amueblarlo de la mejor manera posible. A veces nos surgen ciertos "temores" a la hora de reformar nuestra casa, pues cada decisión, al principio, es un mundo. Sin embargo, a medida que van pasando los años y vamos evolucionando, aprendemos valiosas lecciones en decoración. Aquí tienes diez de las más comunes que aprendemos sobre nuestra casa después de convertirnos en madres:

1. Las paredes son de todos

Llegadas a una edad no nos queda otra que admitir que las paredes no son solo nuestras, que no podemos llenarlas de nuestros cuadros favoritos únicamente, también hay que dejarle espacio a los más peques para que las llenen con dibujos, recuerdos y, cómo no, algún que otro graffiti. Al fin y al cabo, esta mezcla es lo que le da el toque especial, ¿verdad?

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2. El salón es de ellos

Cuando vivimos en pareja sobra espacio en casa, pero cuando llegan los niños a nuestra vida... ¡la cosa cambia! Con los peques siempre nos falta espacio: de almacenaje, para que ellos jueguen, para que nosotros encontremos nuestro rato de paz... Finalmente aprendes que, cuando hay niños en casa, el salón es de ellos. Se convierte en su habitación de juegos, perfecta para poder desplegar el barco pirata y los diferentes muñecos.

3. No necesitas una habitación para trabajar desde casa

Cuando vivimos solas o en pareja nos esforzamos por crear un despacho o una salita que nos sirva como oficina, pero cuando pasan los años te das cuenta de que no te hace falta. Cuando eres madre te conformas con tener un pequeño espacio, ya sea un rincón en el dormitorio, en el salón o en el pasillo -si hay espacio- para poder trabajar. Al final, con una mesa en la que apoyar el ordenador portátil nos es suficiente.

4. Un baño para dos, mejor que para uno

Al final aprendes que el baño hay que compartirlo, pero eso sí, el hecho de que cada uno tenga su propio lavabo, cestas o cajones propios, se convierte en fundamental. Esto puede ahorrarnos más de una discusión.

5. Acondicionar la terraza es fundamental

Se convierte en una de las partes de nuestra casa que más podemos disfrutar, especialmente con el buen tiempo y particularmente con los niños. Además puede llegar a ser el espacio perfecto para guardar las bicicletas o aquellos "trastos" que nos molestan por casa.

6. Puedes cambiar de suelo cuando quiera

Cuando te independizas, uno de los consejos que siempre te ofrecen es el escoger un buen suelo, "porque los suelos son para toda la vida". Pues bien, con el tiempo y la experiencia al final aprendes que no estás obligada a tener siempre el mismo suelo: quizá antes se llevaba el parquet, pero ahora que hay niños en casa, la tarima se convierte en la apuesta más segura. Así que si tomaste una mala decisión en el pasado sobre el suelo, tranquila porque la puedes cambiar sin problemas.

7. Invertir en un buen sofá es una excelente decisión

Sin duda va a ser el elemento de nuestra casa al que más "trote" demos. Cuando tienes un sofá grande y cómodo, más agradable será estar en el con los niños o con los invitados a los que recibas en casa.

8. Decorar el dormitorio en tonos pastel es un acierto

Esto es algo más bien personal y no todos coincidiremos, pero es cierto que elegir colores pasteles para la decoración suele ser un acierto. Al final son los que mejor invitan al descanso y además son muy fáciles de combinar..

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9. Un recibidor vale más que mil palabras

Es una de las partes más prácticas de nuestra casa, especialmente para alojar en ella zapatos, paraguas, abrigos... Con pocos muebles podemos considerar construir un pequeño banco para dejar el abrigo, las botas o el bolso nada más llegar a casa. Todos podemos tener un recibidor para aliviar la llegada a casa.

10. Una buena cocina es para toda la vida

Una buena distribución y un buen proyecto pueden cambiar la estancia clave de la casa. Una cocina donde se puede cocinar cómodamente a la vez que se puede compartir una conversación o los deberes de los niños, es fundamental. Este debería ser uno de los espacios claves en los que invertir.


Artículo elaborado en colaboración con Habitissimo.


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