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Consejo n.° 1: Elige
Es el paso indispensable: la elección. Cuando hacemos limpieza solemos descubrir objetos enterrados en el fondo del armario. Aprovechémoslos, no vale la pena malgastar cantidades astronómicas de dinero para tener buenas ideas. La clave está en utilizar lo que ya tenemos.
Ponlo en práctica: una botella vieja y usada puede convertirse en un jarrón. Decóralo con papel de diario o trozos de tela de los que ya no sepas qué hacer. Reutiliza una bonita cinta o un lazo para sujetar un gran ramo de hortensias.
Consejo n.° 2: Sorprende
La ventaja de reutilizar los objetos es que no hay reglas. Podemos dejar volar la imaginación y hacer realidad incluso las más estrafalarias ideas. Y si el resultado final no nos convence, no pasa nada. Lo deshacemos y vuelta a empezar.
Ponlo en práctica: podemos diseñar una preciosa lámpara de diseño con sólo acudir al mercadillo. Como lo oyes, encontraremos antigüedades muy baratas y fáciles de transformar. Por ejemplo, crea una lámpara con un viejo bidón de gasolina. Sólo tienes que comprar la pantalla, un tapón especial y añadir un casquillo. Los encontrarás de diferentes calibres en las tiendas de bricolaje. Al final, obtendremos un objeto original a la vez que antiguo y moderno. Pero sobre todo mucho más barato que una lámpara al uso.
Consejo n.° 3: No tires nada
El problema de esta práctica es que en seguida nos aficionamos a ella y adoptamos un espíritu de recuperación ecológico que hace que queramos conservarlo todo. Ojo con los excesos.
Ponlo en práctica: los cordeles, la vajilla y la ropa vieja no la tires. Guárdalo todo en armarios, ya les concederás una segunda juventud cuando llegue el momento. ¿Qué opinas de cambiar los percheros tradicionales por tus zapatos de tacón de aguja? Elige un par de zapatos, píntalos de un tono kitch y fíjalos en la pared del recibidor con grapas especiales. Cuelga lo que quieras en el tacón. ¡Sorprenderás a más de uno!
Consejo n.° 4: Diviértete
Reutilizar es muy divertido. Y lo mejor de todo es que implica más decoración que bricolaje. Selecciona un objeto y pregúntate para qué podrías aprovecharlo. Una vez más, se trata de tener imaginación.
Ponlo en práctica: olvídate de la función inicial del mueblo. Lo mejor es contemplarlo sólo como una forma y darle vueltas a la idea. Utiliza botellas de cristal como pies para una mesa baja y pega encima un espejo antiguo con pegamento especial. Todo, en menos de diez minutos.
Consejo n.° 5: No te gastarás (casi) nada
Lo mejor de esta actividad es que no requiere de un gran presupuesto. De hecho, todo lo que encontremos en plena naturaleza es utilizable. Piedras, conchas, cañas de bambú, arena, hojas, flores, etc. Tarde o temprano nos servirá para decorar alguno de los objetos que queramos aprovechar.
Ponlo en práctica: las herramientas indispensables son: martillo, pegamento, tijeras, celo, clavos, taladro... El objetivo: realizar, por ejemplo, un reloj cuanto menos insólito. ¿Cómo? Pega en un plato antiguo algunas hojas de roble. Hazle un agujero en el medio y añade dos cañas de bambú barnizadas en calidad de agujas. La idea: fabricar un reloj ecológico único y sin gastar demasiado.
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