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Toxoplasmosis... ¿Puedes comer jamón serrano en el embarazo?

Contenido elaborado por Dra. Josefina Ruiz para enfemeninoTV

¿Se puede tomar jamón serrano durante el embarazo? Esta es una de las primeras preguntas que las mujeres que se quedan embarazadas realizan sobre la alimentación, y está relacionada con la temida toxoplasmosis. Hoy, la doctora Josefina Ruiz nos despeja las dudas sobre este tema.

La toxoplasmosis es una infección parasitaria que a no afecta a las futuras madres. De hecho, ellas lo superan como si fuera un resfriado leve. Sin embargo, durante el embarazo esta infección puede afectar al bebé. En los primeros meses, cuando la barrera placentaria es importante, el paso del toxoplasma al bebé es más difícil, pero si éste se llega a infectar los problemas pueden ser muy graves, siendo incluso frecuente el aborto.

Por otro lado, si esta infección se contrae en el segundo trimestre, el niño puede contagiarse con mayor facilidad, teniendo también graves repercusiones en el desarrollo del bebé. Entre las afecciones que puede sufrir el pequeño se encuentran problemas de oído, de corazón o de vista. En el tercer trimestre, aunque el paso del toxoplasma es más fácil, las afecciones del niño pueden ser graves pero no tanto como en las otras etapas.

Pero, ¿cómo se contrae esta infección? La toxoplasmosis trata de una enfermedad común en los gatos, que en el proceso de defecación se traspasa a la tierra y plantas que pueden comer animales y aves. Por tanto, el jamón serrano, que no es más que músculo de cerdo, puede tener ese parásito que afecta a bebés.

Aunque durante el proceso de salazón y curado de los jamones y embutidos, debería eliminarse este parásito, no se puede saber con certeza ese grado de tratado de los embutidos. Por lo tanto, si deseas quedarte embarazada o ya lo estás, no puedes tomar jamón serrano.

¿Y si se congela? El jamón serrano tendría que estar congelado a menos 24 grados durante diez días y sin abrir el congelador, algo casi imposible para cualquiera. Pero si aún así te sigue apeteciendo jamón, fríelo, cuécelo o espera al periodo de lactancia, pues la toxoplasmosis no se pasa a la leche materna.