El fotógrafo acusado de haber espiado a la actriz Nicole Kidman ha ganado la apelación que le hubiera obligado a realizar un test de ADN. Jamie Fawcett, el paparazzi acusado de haber colocado micrófonos en la residencia australiana de la actriz, alega que tuvo que realizar este gesto para poder grabar las conversaciones que la actriz mantenía con su guardaespaldas, con el fin de conocer sus desplazamientos. Los micrófonos fueron descubiertos en la residencia que la actriz posee en Sydney, el pasado mes de enero. La policía, que encontró en el lugar de los hechos dos pruebas diferentes de ADN, esperaba poder probar que una de ellas pertenecía al fotógrafo. Sin embargo, el juez responsable del caso se ha mostrado a favor del acusado, afirmando que no existen pruebas de que Fawcett haya conseguido grabar conversaciones, por lo que no habría cometido ofensa. |