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De vacaciones con los amigos

Elena Bonet
por Elena Bonet Publicado en 5 de julio de 2009

¿Y si nos vamos de vacaciones con los amigos? ¡Alquilamos una casa y a disfrutar de estas merecidas vacaciones! Todos hemos soñado con ello alguna vez y cuando surgió la idea dijimos que «sí» sin pensarlo demasiado. Pero vigila porque esta pequeña escapada se puede convertir en un auténtico infierno. Aquí tienes una guía fácil para sacar el máximo provecho de las vacaciones con los colegas.

1) ¡Viva la democracia!
Partid del principio de que todo el mundo puede opinar, así evitaréis tener que véroslas con un líder tirano o con un chivo expiatorio. De modo que tomad las decisiones colectivamente.

Votad para elegir el destino: escapada al extranjero, club de vacaciones, casa rural, alquilar un apartamento, segunda residencia de alguno de vosotros, etc.

Analizad los pros y los contras (facilidad de acceso, ventajas económicas, espacio vital equitativo para todos, etc.) y someted todas las decisiones a sufragio universal: ¿Marisco o barbacoa? ¿Cine o museo los días de lluvia? ¿Póquer o tarot? Evidentemente, se hace lo que diga la mayoría.

¡Importante! Si no estás de acuerdo con el resultado de las votaciones, no seas cabezota y decide no ir. Te ahorrarás pasarte todas las vacaciones enfadada.

2) El dinero no es un tema tabú
Las cuestiones financieras pueden acarrear problemas, por eso hay que abordarlas de la mejor forma posible. No olvides que el dinero no entiende de amigos.

-Si alguno de vosotros adelanta una gran cantidad de dinero para reservar el avión, el hotel, el alquiler o dar la paga y señal, devolvérselo cuanto antes. Si eres tú quien adelanta el dinero, pide que te paguen lo antes posible.

-Para los gastos de la estancia, acordad desde el principio el sistema que mejor os vaya: un bote común en el que todo el mundo aporte la misma cantidad y con el que haréis la compra, o una tabla en la que aparezca el nombre de cada uno y sus correspondientes gastos. Id ajustándola con regularidad.

-Para no llegar a los reproches inevitables del tipo «Si yo no tomo Nutella para desayunar, ¿por qué tengo que pagarla?», poneos de acuerdo también en cuanto a los gastos que no son comunes: productos de belleza, higiene femenina, alcohol, etc.

-No te quedes nada dentro y háblalo libremente cuando hagáis cuentas, que debería ser de forma bastante regular.

¡Importante! Si vas sola, no tienes por qué pagar lo mismo que la pareja de amigos con tres hijos. Hay que prorratear. Que no te importe hacer valer tus derechos.

3) Planificación de tareas
Estar de vacaciones no significa no hacer nada las 24 horas del día. Hay que limpiar, hacer la comprar, la colada, tender la ropa, etc. Es decir, hacer lo que uno hace en su casa pero al sol.

Organizad una tabla de tareas que indique claramente qué le toca hacer a cada uno y cuándo. Que sea bien visible para que nadie «olvide» cuándo le toca fregar los platos. Hombres y mujeres deben trabajar por igual, pero podéis ir variando para que la limpieza de la grasa del horno no le toque siempre a la misma persona.

¡Truco! ¿Por qué no contratáis un servicio de limpieza o cocina? Lo podéis pagar entre todos, saldrá más barato y lo disfrutaréis por igual. Si no os llega, consideradlo aunque sólo sea para el último día, cuando tengáis que limpiar la casa de arriba abajo para recuperar la fianza.

4) Un buen casting
Si eres de mente abierta y tu nivel de tolerancia está por las nubes, puedes pasar al siguiente punto. Si quieres a todo el mundo y no sueles seleccionar a tus compañeros de viaje, también. Pero si formas parte del 99 % de gente que no aguantan durante mucho tiempo la promiscuidad, elige bien. Ya sabes el dicho: cada oveja, son su pareja.

-Si estás soltero y sólo piensas en ir de fiesta en fiesta todo el verano, no te vayas de vacaciones con tus amigos, sus parejas y los niños, a menos que quieras tirarte de los pelos en cuanto oigas los primeros lloros nocturnos de un recién nacido hambriento.

-Evita también coincidir con tu ex, a quien aún no has olvidado. Sobre todo si el señor ha tenido el buen gusto de llevar acompañante.

-Olvídate de vacaciones si están a punto de congelarte la cuenta y declina la oferta de tus multimillonarios amigos que disfrutan llenando la piscina con burbujas de champán. Te costará seguirles el ritmo.

¡Importante! Las vacaciones son para relajarse y desconectar así que ni se te ocurra invitar a tu amiga la depre. No sólo porque puede acabar con el ambiente y quedarse más de lo previsto con vosotros, sino porque ¿realmente quieres que cuelgue en la intranet de la empresa fotos tuyas completamente borracha, en bañador y sin esconder barriga?

5) SOS niños
Cada uno con sus pequeños. Qué mono... Pero los gritos y peleas por quedarse con la pelota pueden ponerte de los nervios. Y es que cuando decimos que los niños nos encantan, nos referimos a los nuestros; a los de los demás solemos verlos como pequeños monstruitos. Y tú no te vas de vacaciones para hacer de monitora de colonias, así que sobre todo no te inmiscuyas en la educación de los hijos de tu amiga, quien les permite quedarse toda la noche delante del DVD, ni en sus peleas. No entres en esos temas y no eches leña al fuego; excepto si a uno de tus niños lo encierran en un armario. ¡Entonces, ataca!

¡Truco! El mejor consejo en estos casos es contratar una niñera o una canguro para que se ocupe de los niños y se encargue de bañarlos, darles de comer y de resolver todas sus chiquilladas. Únicamente así podrás disfrutar con tranquilidad de las vacaciones. Aunque, eso sí, no olvides pasar tiempo con ellos.

6) Respeto
En un grupo siempre están los que se levantan antes y los que duermen hasta tarde, los que comen mucho y los que parecen pajarillos, los deportistas y los culturales, los amantes de la playa... Y nos queremos justo por nuestras diferencias, así que hay que respetarlas. Si te levantas con la salida del sol, no hagas ruido y deja que a los demás se les peguen las sábanas, no les exijas desayunar a una misma hora todos los días. Podéis establecer algunas reglas, por ejemplo: que cada uno haga lo que quiera para desayunar y comer pero por la noche cenad juntos.

¡Truco! Para no volverte loca en grupo, pasa algunos momentos sola o con la pareja. Haced el vermut juntos, o la siesta cuando todo el mundo se haya ido a pescar mejillones... así tendrás un momento de respiro para volver a cargar pilas.

por Elena Bonet

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