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¿Seré buena madre? Preocupaciones de primeriza

En colaboración con Nonabox
Si de algo pecamos las madres es de estar constantemente preocupadas por nuestros bebés. Queremos hacerlo todo de la mejor manera y, si fuera por nosotras, les envolveríamos en plástico de pompas para evitar que se hiciesen cualquier herida, arañazo, o se cayeran al intentar caminar.

Beatriz, embarazada, afirma que su preocupación se debe al desconocimiento de qué cuidados darle o a la inquietud ante no poder entender lo que le demanda su bebé. Cosas como cambiar un pañal ahora le parecen un mundo, algo que más tarde cree se convertirá en algo trivial.

Amalia, madre de un niño de 9 meses, considera que las preocupaciones van a ir apareciendo, pero nunca se van a ir. Cambiarán según la edad que vaya teniendo el bebé, pero la atención constante a los hijos nunca va a desaparecer.

Elia Fernández, matrona, se muestra más confiada y cree que desde que nace tu bebé nace tu instinto maternal, y a partir de ahí no podrás hacer nada que sea perjudicial para él: “Todo lo vas a hacer con tanto cariño que podrá estar un poquito mejor hecho o un poquito menos mejor, pero no vas a hacer nada que sea perjudicial”.

Jerónica Jiménez, también matrona, coincide con Amalia en que las preocupaciones son todas “si come porque come, si no come porque no come…” Su consejo es que confiemos en que somos las madres las que mejor conocemos al bebé, y si tenemos cualquier duda siempre vamos a poder acudir a una amiga que esté en la misma situación, y sobre todo a los profesionales.

Joana, madre de un niño de 20 meses, coincide con las matronas, y cree también que ese instinto maternal ha sido el que le ha dado pistas siempre para dar a su bebé lo que le pedía. Alimentarle, acostarle, mimarle o darle un baño, son cosas que el bebé te pide porque, al fin y al cabo, tienen las mismas necesidades que cualquier niño y, aunque no puedan comunicárnoslo son, muchas veces, como un libro abierto.