Una duda mínima separa un mensaje profesional impecable de uno torpe. La respuesta afecta correos, informes y chats.
El dilema está por todas partes: cuando escribes rápido, ¿pones **agusto** o **a gusto**? La **RAE** ya zanjó el asunto. Y su explicación, sencilla y práctica, te sirve para no volver a fallar en un correo, un WhatsApp o un texto público.
La confusión que arrastra el español digital
Es normal que te tiente escribirlo junto. Pasó con **aposta**, **aprisa** o **enseguida**, que nacieron como dos palabras y se soldaron por el uso. Muchos piensan que **a gusto** acabará igual. No está ocurriendo.
La forma correcta es siempre **a gusto**, en dos palabras. Es una **locución preposicional** viva: preposición + sustantivo.
El español actual mantiene la estructura y el significado literal de la secuencia. Esa estructura permite añadir matices y mover elementos. Esa flexibilidad impide la fusión gráfica.
Qué dice la RAE y por qué
La **Real Academia Española** y la **Fundéu** coinciden: solo vale **a gusto**. No hay doble forma. No hay contextos de excepción.
- Estructura activa: **a** + **gusto** mantiene el sentido literal de adecuación o agrado.
- Simetría: su opuesto se escribe **a disgusto**, también separado.
- Inserción posible: acepta **posesivos** y complementos en medio.
Esa inserción es la prueba reina. Funciona en frase real, no en laboratorio:
- La comida estaba **a mi gusto**.
- Arréglalo **a su gusto**.
- Quedó **a gusto del cliente**.
Si puedes intercalar un elemento entre las dos palabras, no estás ante una sola palabra. Por eso **agusto** es incorrecto.
Ejemplos que no fallan
Úsalos en mensajes breves, informes o redes. Valen para España y América.
- Se siente muy **a gusto** con el nuevo equipo.
- Yo duermo **a gusto** con ese colchón.
- Hazlo **a gusto** de la dirección y salimos hoy.
- No estuvo **a gusto** en la reunión; faltó contexto.
Lo que sí se escribe junto y por qué no contagia a “a gusto”
Hay secuencias que el uso convirtió en una sola palabra. No significa que todo deba unirse.
| Expresión | Uso correcto | ¿Admite inserción? | Comentario |
|---|---|---|---|
| aposta | Se hizo aposta. | No | Fusión consolidada; no admite posesivos internos. |
| enseguida | Vuelvo enseguida. | No | Adverbio lexicalizado. |
| a gusto | Quedó a mi gusto. | Sí | Locución viva; mantiene independencia interna. |
| agusto | — | — | Forma incorrecta en cualquier registro. |
Errores frecuentes y cómo esquivarlos
- Velocidad = fusión. Al teclear deprisa, tendemos a soldar palabras. Revisa disparos automáticos del corrector.
- Analogía engañosa. Que exista **aposta** no legitima **agusto**. Comprueba si admite inserción.
- Estilo corporativo. Guías internas heredan errores. Actualiza el manual: escribe **a gusto** en plantillas.
- Variación dialectal. En algunos países suena como una sola; la ortografía no cambia: sigue siendo **a gusto**.
Atajo mental: si puedes decir “a tu gusto”, “a mi gusto” o “a gusto de…”, siempre separado.
Claves de uso que te ahorran dudas
- Con verbo de estado: “Aquí estoy **a gusto**”.
- Con verbos de acción: “Ordena el informe **a gusto** del comité”.
- Con complemento: “Lo adaptaron **a gusto de** los usuarios”.
- En negativo: “No quedó **a gusto** de todos; habrá cambios”.
¿Y “con gusto”? Diferencias útiles en contexto profesional
Otra expresión cercana es **con gusto**. No es equivalente en todos los contextos. Marca disposición, no adecuación. Mira el matiz:
- “Le envío el documento, **con gusto**” = voluntad de hacerlo.
- “Ajusta la portada **a gusto** del cliente” = adecuación a preferencias.
En Latinoamérica, **con gusto** aparece a menudo en atención al público. **A gusto** apunta al resultado: quedó bien según un criterio.
Plantillas rápidas para tu día a día
- “Puedes proponer cambios **a tu gusto** en el borrador”.
- “El diseño no quedó **a gusto** del comité; pedimos otra ronda”.
- “Configura la herramienta **a gusto** de cada equipo”.
- “¿Te sientes **a gusto** con los plazos?”
Lo que nos cuenta la morfología de “a gusto”
La explicación también ayuda a entender el sistema. Una **locución preposicional** puede mantener sentido composicional, aceptar inserciones y funcionar como bloque semántico. Cuando el significado se aleja del literal y pierde movilidad interna, llega la **lexicalización**. Ese paso no se ha dado con **a gusto**.
La **RAE** recurre a pruebas simples: posibilidad de modificadores, simetrías con parejas negativas y comportamiento sintáctico estable. Si pasa esas pruebas, se mantiene separado. Si no, se pega. **A gusto** pasa las pruebas de la separación.
Comprobación express antes de enviar un texto
- ¿Admite posesivo dentro? Sí: “a mi/tu/su gusto”.
- ¿Existe opuesto paralelo? Sí: “a disgusto”.
- ¿Pierde el sentido literal si lo pegas? Sí: “agusto” no significa nada por sí mismo.
Información práctica para cerrar la duda
Si gestionas redes, intranet o documentación, crea una regla de sustitución: cada “agusto” detectado cambia a **a gusto**. Añade ejemplos en la guía editorial y una nota en plantillas de correo. Evitarás errores repetidos del equipo.
Si preparas materiales de aprendizaje, incorpora una tarjeta de contraste con **a gusto** / **a disgusto** y otra con **con gusto**. La memoria visual fija mejor la decisión. Y cuando surja una discusión, aplica el test de inserción: si cabe “a mi gusto”, no hay más debate.



¡Por fin alguien lo explica claro! Siempre escribía agusto en correos al jefe y luego me entraba verguenza. Me quedo con el truco de “a mi/tu/su gusto”. Lo pondré en el manual del equipo, promise.
La RAE llega tardísimo: en la práctica medio mundo lo escribe junto y se entiende igual. ¿De verdad hace falta tanta rigidéz? Si “aposta” se juntó por uso, ¿por qué no aceptar también agusto como variante? A veces el purismo estorva más que ayuda.