Nunca en microondas ni con aceite" : la regla del churrero que cambia cómo recalientas tus churros

Nunca en microondas ni con aceite» : la regla del churrero que cambia cómo recalientas tus churros

Guardas churros para más tarde y te decepcionan al morderlos. La textura se va, el aroma también, el crujido muere.

Si alguna vez has pensado en “darles un golpe de micro” o volver a freírlos, no estás solo. Un maestro churrero barcelonés que arrasa en TikTok lo tiene claro: hay una forma sencilla de salvarlos sin dejarlos gomosos ni grasientos.

El consejo que rompe el mito del recalentado

“Nunca en microondas ni con más aceite”. El secreto está en el calor seco y el control de la humedad.

El problema de recalentar churros no es la temperatura, sino la humedad. El microondas genera vapor en el interior de la masa y reblandece la corteza. Re-freírlos en aceite añade grasa, oscurece el sabor y rompe el equilibrio entre exterior crujiente e interior tierno. La solución llega con tres vías sencillas y un truco goloso que muchos pasan por alto.

Por qué el microondas arruina la masa

La corteza del churro pierde agua al enfriarse y se mantiene crujiente gracias a su estructura. Cuando usas el microondas, el calentamiento acelera el movimiento del agua residual, se convierte en vapor y la corteza se hidrata de nuevo. Resultado: blandura inmediata y sensación gomosa. Además, el calentamiento es desigual y deja zonas tibias y otras recalentadas.

Recalentar con calor seco: así se recupera el crujido

El calor seco favorece la evaporación suave de la humedad superficial y reactiva el dorado. Tres opciones caseras funcionan bien si no los apilas y vigilas el tiempo:

  • Horno: 180–200 ºC, con los churros sobre una rejilla para que circule el aire. Vigila a los 3 minutos y retira entre el minuto 4 y 8, según grosor.
  • Freidora de aire: 180 ºC, en una sola capa. De 3 a 5 minutos, volteando a mitad para un calor uniforme.
  • Sartén seca: fuego medio-bajo en sartén antiadherente. Sin grasa o con una gota, girando con suavidad hasta que “canten” al tacto.
Método Temperatura Tiempo orientativo Resultado esperado Riesgo si te pasas
Horno 180–200 ºC 4–8 min Exterior más seco y crujiente Secado excesivo y amargor por dorado
Freidora de aire 180 ºC 3–5 min Recupera textura rápido con poca energía Resequedad si se excede el tiempo
Sartén seca Fuego medio-bajo 3–6 min Control visual y por tacto Puntos tostados si no se gira
Baño María con chocolate Chocolate a 60–65 ºC 30–60 s Calor suave y sabor reforzado Reblandecer si se sumerge demasiado

El truco del baño María con chocolate

El maestro churrero popularizado en TikTok propone una vía deliciosa: calentar chocolate a la taza espeso al baño María (60–65 ºC), remover para evitar que hierva y sumergir el churro frío unos segundos. No se trata de “cocer” el churro, sino de transferir calor de forma uniforme mientras se cubre de una capa que protege la textura.

Usa chocolate denso y no lo lleves a ebullición. Sumerge, escurre y sirve al momento para mantener el contraste.

¿Por qué funciona? El recubrimiento caliente aporta temperatura superficial sin inundar la masa de agua. Si el churro tenía buen punto de fritura, el mordisco vuelve a crujir bajo la capa de cacao.

Conservar bien antes de recalentar: lo que sí y lo que no

La forma de guardar los churros marca la diferencia. Un pequeño gesto al llegar a casa evita el desastre al recalentarlos.

  • Evita recipientes herméticos mientras estén calientes: atrapan humedad y ablandan.
  • Prefiere una bolsa de papel o una rejilla, sin apilarlos. El aire evita condensación.
  • No los metas en la nevera: el frío acelera la retrogradación del almidón y endurece el interior.
  • Si sobran muchos, congela en una sola capa y, cuando endurezcan, pasa a una bolsa. Recalienta congelados en horno o freidora de aire a 200 ºC durante 6–8 minutos.
  • Consume en las primeras 24 horas si han quedado a temperatura ambiente y no los recalientes más de una vez.

Errores habituales que echan a perder tus churros

  • Taparlos con paños húmedos: la tela transfiere agua y elimina el crujido.
  • Apilar en caliente: el vapor queda atrapado entre piezas.
  • Re-freír en aceite usado: aporta sabores rancios y textura gomosa.
  • Abusar del tiempo en freidora de aire: reseca el interior y crea un exterior duro.

Una receta casera simplificada para un buen punto de fritura

Si te animas a hacerlos en casa, el punto de fritura condiciona cómo se comportarán al recalentarlos. Una guía útil: por cada 100 g de harina, usa 130–150 g de agua, 1 g de sal y 5–10 g de aceite. Lleva el agua con sal y aceite a ebullición, vuelca la harina de golpe y mezcla con paleta de madera hasta obtener una masa uniforme. Pasa a churrera o manga, y fríe en aceite limpio a 180–190 ºC hasta dorar. Escurre sobre papel y espolvorea azúcar en caliente.

Un churro bien frito, con burbuja fina y color dorado uniforme, se reanima mejor con calor seco.

¿Qué opción elegir según tu cocina y tus tiempos?

Si tienes prisa, la freidora de aire rinde bien en pocos minutos y gasta menos energía que el horno. Si buscas más control y haces varios a la vez, el horno con rejilla da un resultado estable sin resecar. La sartén seca te permite “escuchar” la superficie y ajustar al vuelo, aunque exige atención constante. Para una merienda golosa sin esfuerzo, el baño María con chocolate añade valor sin castigar la textura.

Seguridad alimentaria y calidad del aceite

No refresques los churros en aceite ya usado: tras varias frituras aumentan los compuestos polares y el sabor se vuelve agresivo. Si decides freír de nuevo (no recomendado), usa aceite limpio y controla 180 ºC con termómetro. Evita recalentar si han estado más de 2 horas a temperatura ambiente en un ambiente muy cálido. Ante la duda, congela pronto y recupera con calor seco.

Un apunte final para aprovecharlo todo

Si te sobra chocolate, conviértelo en ganache con un poco de nata y guárdalo en la nevera 48 horas; sirve para rellenar porras al día siguiente. Otra idea: tritura churros ya secos y úsalo como crumble para helados o yogur. Así reduces desperdicio y alargas el disfrute sin perder el espíritu de ese desayuno de invierno que une a tanta gente.

1 thought on “Nunca en microondas ni con aceite» : la regla del churrero que cambia cómo recalientas tus churros”

  1. ¿De verdad el microhondas arruina tanto la corteza? Yo a veces les doy 20 s y quedan decentes… ¿mito o depende del grosor del churro?

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