El mapa turístico guarda huecos en blanco muy cerca de ti. Lugares sin selfis ni chiringuitos donde acercarse mal sale caro.
Son islas reales, con faros, acantilados y aves, pero tienen una barrera invisible. Hablamos de seis islas prohibidas en territorio español, vetadas por protección ambiental, vigilancia militar o acuerdos diplomáticos. No hay excursiones, ni accesos “especiales”, ni tarifas VIP. Si navegas, pescas, vuelas un dron o planeas una ruta en kayak, te interesa saber dónde están y por qué no puedes poner un pie.
Por qué existen islas prohibidas en España
La ley prioriza la conservación y la seguridad frente al ocio. Varias de estas islas forman parte de la Red Natura 2000, con figuras como ZEPA y ZEC, que blindan colonias de aves marinas y hábitats únicos. Otras sostienen tareas de control marítimo y prevención de tráficos ilícitos. Y hay un caso singular regido por un condominio hispano-francés que alterna la soberanía cada seis meses.
Ni pagando ni con “permisos” de internet: el acceso está cerrado al público. Solo entran militares, personal de vigilancia o científicos acreditados.
| Isla | Dónde | Motivo principal | Quién controla | ¿Visitable? |
|---|---|---|---|---|
| Alegranza | Norte de Lanzarote | Reserva integral y aves marinas | Gobierno de Canarias y guardería ambiental | No |
| Alborán | Mar de Alborán (Almería) | Vigilancia militar y reserva marina | Armada y Capitanía Marítima | No |
| Chafarinas | Frente a la costa marroquí | Territorio militar y refugio de fauna | Defensa y medio ambiente estatal | No |
| Isla de los Faisanes | Río Bidasoa (Guipúzcoa) | Condominio España–Francia | Autoridades de ambos países | No |
| Perejil | Cerca de Ceuta | Equilibrio diplomático y seguridad | Cuerpos de seguridad | No |
| Grosa | Frente a la Manga (Murcia) | ZEPA y espacio protegido | Región de Murcia | No |
Las seis islas, caso por caso
Alegranza: un volcán perfecto que no admite huellas
Alegranza parece una postal: cráter limpio, laderas áridas y aguas claras. Pero su condición de reserva integral dentro del Archipiélago Chinijo impide el desembarco. Allí crían especies sensibles de aves marinas y rapaces. Una pisada destruye nidos camuflados. El faro, visible desde el mar, no admite visitas. Si navegas por la zona, mantén distancia y evita el fondeo sobre praderas submarinas.
Alborán: una pista plana en mitad del Mediterráneo
La isla de Alborán es la cubierta emergida de un volcán extinguido entre Europa y África. Es clave para la vigilancia militar y alberga una reserva marina de interés pesquero. Hay un destacamento que rota y un faro automatizado. Turistas, buceo recreativo y drones no tienen cabida. Desembarcar sin autorización es ilegal, y las patrullas no tardan en aparecer.
Chafarinas: tres rocas, dos misiones
Isabel II, Congreso y Rey forman las islas Chafarinas. Allí conviven un pequeño dispositivo militar y uno de los santuarios de biodiversidad más vigilados. Se protegen colonias de aves marinas y hábitats con presencia ocasional de foca monje. No hay “visitas científicas” por libre: solo proyectos aprobados y con cupos. Toda embarcación recreativa debe mantenerse fuera de los perímetros señalizados.
Isla de los Faisanes: una soberanía que cambia de manos
En el Bidasoa, a pocos metros de Irún y Hendaya, la isla de los Faisanes pasa medio año bajo bandera española y medio bajo bandera francesa. La alternancia se formaliza en dos actos al año. No hay pasarelas, ni permisos de paso, ni rutas en barco. Es un símbolo diplomático y así se preserva: sin huella civil.
Perejil: un peñón convertido en acuerdo tácito
Perejil representa un compromiso silencioso: no hay presencia humana estable ni actividad permitida. Ni pesca desde sus rocas, ni picnics improvisados, ni escaladas. Las fuerzas de seguridad vigilan el entorno y disuaden cualquier intento de desembarco. La regla es simple: que no haya nadie.
Grosa: la isla que ves desde la playa y no puedes pisar
Frente a La Manga, Grosa destaca sobre el horizonte. Fue zona de entrenamiento militar y ahora es ZEPA y espacio protegido regional. Se puede bordear a distancia prudente, pero tocar tierra supone sanción. El ecosistema insular es frágil y los visitantes casuales dejan huellas difíciles de borrar.
Las multas por entrar, fondear o molestar fauna en espacios protegidos suelen ir de cientos a varios miles de euros, además de la expulsión inmediata.
Qué sí puedes hacer sin meterte en problemas
- Navegar a distancia de seguridad y respetar la señalización de boyas y cartas náuticas.
- Observar desde el mar con prismáticos, evitando el ruido y las maniobras bruscas.
- No fondear sobre praderas de posidonia ni zonas balizadas; usa puntos de amarre autorizados si los hay.
- No lanzar drones: suelen ser espacio aéreo restringido o zonas de fauna sensible.
- Si tienes dudas, llama a la Capitanía Marítima o a medio ambiente autonómico antes de planear la ruta.
Por qué te afecta aunque no pienses ir
Si haces kayak, pesca desde embarcación o te mueves con motos de agua, puedes entrar sin querer en áreas vetadas. Las apps de navegación recreativa no siempre avisan de las últimas restricciones. Un plan familiar puede terminar en sanción si alguien salta a la orilla “solo para la foto”. También hay riesgos biológicos: al pisar, puedes llevar patógenos o semillas invasoras adheridas al calzado.
Señales para reconocer un espacio vetado a tiempo
- Boyas amarillas, carteles de ZEPA/ZEC o de reserva marina y pictogramas de “prohibido desembarcar”.
- Avisos a los navegantes de Puertos del Estado y notas de Capitanía tras temporales o campañas de cría.
- Presencia de patrulleras, faros sin embarcadero y ausencia de senderos visibles.
- Mapas oficiales que marcan polígonos de restricción temporal por nidificación.
Glosario mínimo para entender las normas
- ZEPA: Zona de Especial Protección para las Aves. Prioriza la cría y el descanso de aves sensibles.
- ZEC: Zona Especial de Conservación. Protege hábitats clave, dentro de la Red Natura 2000.
- Reserva marina: área donde se limita pesca, fondeo y tránsito para regenerar ecosistemas.
- Condominio: administración compartida entre dos estados, con reglas específicas de acceso.
Alternativas legales si te atraen las islas cerradas
Hay archipiélagos con cupos y rutas reguladas que permiten una visita responsable: Cabrera en Baleares o Columbretes en Castellón ofrecen senderos guiados y fondeos controlados. En Canarias, La Graciosa sí admite visitantes mientras Alegranza permanece blindada. Cambias el “prohibido” por un “sí, pero bien hecho”.
Piensa en costes: una excursión autorizada a un parque marítimo-terrestre suele ser asequible y evita multas. Además, financia la conservación. Intentar colarte en una isla vetada multiplica el riesgo, arruina el día y daña lo que muchos intentan proteger.



¿De verdad no hay ni visitas “científicas” para el público? Suena un poco exesivo… ¿No podrían habilitar cupos muy limitados con guía, al menos fuera de la época de cría?