Los detalles al colgar una cortina transforman un salón sin cambiar los muebles. Luz, altura y proporción se deciden en milímetros.
Muchos hogares pierden estilo por un gesto cotidiano: cómo cuelgas y mides la tela. El interiorista Marc Escrivá señala el punto que más resta presencia al salón y propone reglas simples para corregirlo sin obras ni grandes gastos.
El punto que roba elegancia según Marc Escrivá
El error más repetido se ve al primer vistazo. La cortina corta o encajada en el marco achata el espacio y encoge la ventana. El ojo detecta ese corte abrupto y percibe el techo más bajo y el hueco más estrecho.
Clave editorial: una cortina que no llega al suelo o queda atrapada en el marco reduce la elegancia, la altura visual y la entrada de luz.
Solución base: ajustar altura de barra, largo de la cortina, ancho de barra y anchura de paneles. Con estos cuatro puntos, el salón gana orden, luz y calma.
Altura de la barra: sube la mirada
Colgar la barra demasiado baja comprime el techo. Al elevarla, la pared se estira y la ventana parece mayor.
- Regla práctica: sitúa la barra a 1/4 de la distancia entre techo y marco superior, o entre 8 y 12 cm por debajo del techo cuando la cornisa lo permita.
- Si hay moldura: deja 2-3 cm de aire por debajo de la moldura para no “pisarla”.
- Con riel oculto: si instalas riel en el techo, la cortina nace “de arriba” y alarga aún más el muro.
Atajo visual: cuanto más alta la fijación, mayor sensación de amplitud y “ventana a medida”.
El largo correcto: tres acabados que siempre funcionan
No existe un único largo perfecto, pero sí acabados seguros que ordenan el paño y suman intención.
| Acabado | Medida al suelo | Efecto | Cuándo usarlo |
| Flotante | Se queda 1 cm por encima | Limpio, vertical, fácil de aspirar | Salones y dormitorios con uso diario o mascotas |
| Beso | Toca el suelo apenas | Elegante y pulido | Espacios formales con suelo muy nivelado |
| Charco | 2-8 cm apoyados en el suelo | Romántico, teatral | Ambientes tranquilos con lino grueso o terciopelo |
Toma las medidas incluyendo anillas, ganchos y el sistema de fijación. Un olvido de 1,5 cm arruina el efecto “beso”. El “charco” pide telas con peso y cuerpo; no funciona con algodón fino ni visillos blandos.
Ancho de la barra y de los paños: más luz, menos ruido visual
Una barra corta obliga a que la tela invada el hueco. Entra menos luz y la ventana se ve más pequeña.
- Ancho de barra: deja 15-25 cm extra a cada lado del hueco. Así, al abrir, la cortina despeja completamente el vidrio.
- Anchura de paños (fruncido): busca un factor 1,8x a 2,2x el ancho de la ventana. Con menos, el tejido tira y parece pobre; con más, abulta.
- Paneles dobles: en ventanas anchas, reparte el peso con dos paños para un pliegue regular.
Proporción ganadora: barra generosa y paño con caída suficiente crean ritmo y limpian el contorno de la ventana.
Telas, forros y color: elegancia práctica
La elegancia no depende solo de la medida. La tela y el forro dictan cómo cae el pliegue y cuánta luz filtras.
- Lino lavado: textura noble, admite “charco”. Se plancha con vapor y gana carácter con el uso.
- Terciopelo: gran caída y sombra profunda. Aporta presencia en salones formales.
- Visillo de poliéster o voilé: deja pasar luz y suaviza el exterior. Úsalo en doble capa con un paño opaco.
- Forro térmico u ocultante: mejora aislamiento, oscurece y da peso a la cortina. Reduce consumo de calefacción y A/A.
- Color y dibujo: tonos cercanos a la pared unifican; rayas verticales estilizan; grandes estampados acortan visualmente.
Errores habituales que hacen perder luz y altura
- Barra baja: aplasta el muro y recorta la luz superior.
- Cortina corta: genera un “corte” visual y sensación de prenda pequeña.
- Barra estrecha: los paños tapan el vidrio incluso abiertos.
- Paños escasos: falta de frunce, tejido tenso, pliegue pobre.
- Olvidar el zócalo: deja margen si el rodapié sobresale; evita que el paño haga barriga.
- Ignorar la radiación solar: sin forro, el sol de tarde decolora y deforma fibras naturales.
Cómo medir sin fallos: guía rápida
- Mide el ancho del hueco y suma 30-50 cm para la barra.
- Decide el alto de fijación y toma la medida hasta el suelo con cinta metálica.
- Elige el acabado de largo (flotante, beso o charco) y ajusta la resta o suma final.
- Calcula el frunce: multiplica el ancho del hueco por 1,8-2,2 para obtener la tela necesaria.
- Prevé el dobladillo inferior de 8-10 cm para dar peso y corregir ajustes futuros.
- Limpieza: aspira con accesorio de tapicería cada dos semanas. Lava el visillo una o dos veces al año. Ventila tras planchar para asentar la caída.
- Niños y mascotas: evita cordones sueltos. Coloca topes de barra y fija bien los soportes. Elige tejidos con mezcla técnica para mayor resistencia.
- Sostenibilidad: el forro térmico reduce pérdidas energéticas y mejora el confort en invierno y verano.
Barra o riel: qué conviene a tu espacio
La barra se ve y aporta carácter. Funciona bien con ojales y anillas. El riel corre suave, puede ocultarse en foseado y permite cortinas altas sin interrupción. En ventanas esquineras, el riel curvo evita huecos de luz. En techos bajos, el riel a techo estiliza.
Casos prácticos por estancia
Salón con radiador bajo ventana
Usa acabado flotante para que el calor circule. Barra alta y amplia para abrir al máximo. Forro ligero que proteja del sol de tarde.
Dormitorio orientado al este
Combina visillo y paño opaco con forro ocultante. Acabado beso para estética cuidada y limpieza cómoda.
Oficina en casa
Telas lisas en tonos medios para evitar reflejos. Riel a techo si grabas videollamadas: el fondo se ve más ordenado.
Mantenimiento y seguridad que te ahorran disgustos
Presupuesto orientativo y atajos inteligentes
Pequeñas decisiones rinden más que cambiar todo. Una barra más ancha y subir 10 cm la fijación suelen mejorar la imagen sin coser nada. Si encargas a medida, pide siempre una muestra colgada para comprobar caída y opacidad en tu luz real.
Regla de oro: mide dos veces, cuelga una. Eleva la barra, ajusta el largo al suelo y da ancho a la ventana.
Si dudas entre dos largos, opta por el flotante. Tolera pequeñas irregularidades del suelo, facilita la limpieza y mantiene la vertical. Para un look más sofisticado, el beso requiere precisión milimétrica. El charco se luce con tejidos densos y ritmo pausado del espacio.
Un último apunte útil: combina la cortina con un estor interior para afinar el control de privacidad y luz. El estor gestiona el día a día y la cortina enmarca, aporta textura y mejora la acústica. Con estas decisiones, el consejo de Marc Escrivá cobra forma y tu ventana se convierte en el mejor argumento de estilo de la casa.



¿El riel a techo funciona si tengo 2,35 m de altura y carpintería de madera muy oscura? Me preocupa que alargar tanto la cortina oscurezca más el salón. ¿Compensa con telas claras y forro térmico, o mejor barra alta a 10 cm del techo? Busco amplitud sin perder luz.