Si el desierto respira, también respiras tú": cómo China convirtió el mar de la muerte en pulmón

Si el desierto respira, también respiras tú»: cómo China convirtió el mar de la muerte en pulmón

Una gigantesca obra ecológica avanza en silencio en Asia y ya condiciona el aire que respiras, tu agua y tu comida.

En los bordes del desierto de Taklamakan, en Xinjiang, se ha tejido durante décadas un escudo verde que cambia el clima local y reduce el polvo que llega a las ciudades. El apodo de «mar de la muerte» pierde fuerza a medida que un cinturón forestal pensado en 1978 muestra resultados medibles y, según nueva evidencia, actúa como sumidero de carbono a escala regional.

De desierto hostil a respiradero de carbono

Una investigación basada en más de 25 años de mediciones de campo y observaciones por satélite señala que las franjas reforestadas del Taklamakan absorben más CO₂ del que emiten. La clave no ha sido plantar a ciegas, sino elegir especies que beben agua salina, soportan suelos pobres y aguantan vientos abrasadores.

Los bordes del Taklamakan se comportan hoy como un sumidero activo de carbono, con un efecto de «mancha fría» de CO₂ alrededor del desierto.

Ese resultado nace del Programa de los Tres Nortes, conocido como Gran Muralla Verde, que conecta barreras forestales, cortavientos y matorral halófilo en miles de kilómetros. El objetivo oficial persigue elevar la cobertura forestal a alrededor del 15% y extender un cinturón de más de 4.500 kilómetros en las próximas décadas.

Qué han hecho diferente

  • Plantaron halófitas como Tamarix, Haloxylon y álamo del Éufrates, adaptadas a acuíferos salinos.
  • Usaron riego por goteo y captación somera para no desestabilizar dunas ni agotar reservas profundas.
  • Fijaron arena con tramas vegetales y setos cortavientos que frenan tormentas de arena.
  • Gestionaron la plantación en mosaico para reducir competencia por agua y aumentar la resiliencia.
  • Aplicaron teledetección e inteligencia artificial para decidir dónde, cuánto y qué plantar cada temporada.

La ingeniería detrás del verde

Bajo la arena hay agua, pero demasiado salina para riego agrícola clásico. Las halófitas la toleran y, con goteo calibrado, crecen sin colapsar el suelo. Las raíces fijan dunas, la sombra baja la evapotranspiración y los setos desvían el viento.

El diseño hidráulico combina pozos someros, tuberías enterradas y riegos nocturnos que reducen pérdidas. Cada especie ocupa el microhábitat que le conviene: Haloxylon en crestas, Tamarix en vaguadas, Populus euphratica en bordes con capa freática más cercana.

El éxito no depende solo de plantar árboles: depende de ajustar densidad, especies y agua a cada metro de duna.

Tecnología y datos para decidir

Satélites, sensores de humedad y modelos de crecimiento alimentan un panel de control que estima captura de CO₂, riesgo de salinización y necesidades hídricas. Con esa información, los equipos reprograman el riego, cambian especies y priorizan parcelas con mayor supervivencia.

Impacto local medible

Las comunidades de la periferia del Taklamakan notan el cambio. En Maigaiti, los días de polvo cayeron de cerca de 150 al año a menos de 50. Los cultivos sufren menos abrasión, las carreteras cierran menos por baja visibilidad y las enfermedades respiratorias ligadas a partículas en suspensión disminuyen.

1 thought on “Si el desierto respira, también respiras tú»: cómo China convirtió el mar de la muerte en pulmón”

  1. Sylvainéclipse

    Impressionant de voir le Taklamakan devenir un puits de carbone mesurable. Le choix d’halophytes, l’irrigation nocturne et la mosaïque de plantation montrent qu’on peut « verdir » sans épuiser les nappes. Ça donne de l’espoir, mais aussi une méthode reproductible pour d’autres déserts.

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Indicador Antes Ahora
Días de tormenta de arena en Maigaiti ≈150/año