Un gesto discreto en la cocina puede marcar un antes y un después en tu mesa diaria. La diferencia empieza en la olla.
La chef italiana Roberta, conocida en TikTok como @chefrobertaofficial, ha puesto el foco en un punto que muchos pasan por alto: dar espacio real a la pasta para que se cocine como en Italia. Su método, simple y meticuloso, conecta técnica profesional con rutina casera y pone orden en tres claves: agua abundante, sal a tiempo y final en salsa.
Quién es Roberta y qué propone
Roberta combina formación de cocina clásica con un lenguaje directo. En vídeos ágiles resume un protocolo que cualquiera puede aplicar. Nada de trucos imposibles: control de cantidades, respeto a la pieza y una cocción que termina lejos del grifo.
El objetivo no es “hervir” pasta, sino cocinarla con margen para que no se pegue, no se rompa y quede al dente.
La proporción que casi nadie respeta
El primer cambio está en la proporción agua–pasta. Roberta defiende una regla precisa: 1 litro de agua por cada 100 gramos de pasta. Ese volumen diluye el almidón que se libera y evita grumos, pegotes y sabores apagados.
Regla de oro: 1 litro de agua por 100 g de pasta. Sin ese margen, no hay textura ni brillo.
Usa una olla alta y ancha. Lleva el agua a ebullición franca antes de añadir la pasta. Remueve los primeros 30 segundos: ahí se decide si se pega o no.
Elegir bien la olla y el fuego
- Olla amplia: que sobre volumen por arriba para que el hervor no suba y la pasta “baile”.
- Fuego alto hasta hervir; luego mantenlo vivo, no a borbotón furioso.
- Tapa solo para acelerar el hervor inicial; retírala al echar la pasta.
Cuándo salar y por qué importa
La sal entra cuando el agua ya hierve. Una cucharada sopera por litro homogeneiza el sabor y refuerza la estructura del trigo. Si la pones antes, tardará más en hervir y no controlarás el punto.
Tipos de sal: marina o de mesa dan el mismo resultado si ajustas la cantidad. La gruesa se disuelve un poco más lenta; espera a que vuelva a hervir antes de añadir la pasta.
Sal al hervir y en cantidad medida: condimenta la pasta desde dentro y realza la salsa sin sobrecargarla.
No rompas los espaguetis: deja que entren solos
Partir espaguetis o cualquier pasta larga altera la cocción y el placer al comer. El calor ablanda los extremos en segundos; empújalos con suavidad y entrarán solos. La pieza entera mantiene miga en el centro y superficie lisa, clave del punto al dente.
El momento de sacarla: dos o tres minutos antes
Olvida el paquete como sentencia. Saca la pasta 2–3 minutos antes del tiempo indicado y termina la cocción dentro de la salsa. Así, el almidón residual se integra donde debe: en la sartén, no en el fregadero.
Agua de cocción: la crema invisible que une todo
Reserva un cazo del agua con almidón. Añádela por tandas a la salsa mientras saltéas la pasta: la emulsión liga aceite y agua y crea brillo. A ese gesto, Roberta lo llama mantecar.
| Tipo de pasta | Agua (L por 100 g) | Sal (cda/L) | Minutos antes de sacar | Salsa sugerida |
|---|---|---|---|---|
| Larga (espaguetis, linguine) | 1 | 1 | 2–3 | Aceite, ajo y guindilla |
| Corta (penne, fusilli) | 1 | 1 | 2 | Ragú o tomate denso |
| Rellena (ravioli, tortellini) | 1 | 1 | 1 | Mantequilla y salvia |
Errores que arruinan el plato
- Romper la pasta larga para que “quepa”.
- Usar poca agua en olla pequeña: sube el almidón y se apelmaza.
- No remover al inicio: se pega al fondo y se rompe al rescatarla.
- Enjuagar con agua fría: borra el almidón que ayuda a mantecar.
- Seguir al milímetro el paquete sin probar: cada marca y cada día cambian.
- Mezclar con salsa fuera del calor: no emulsiona, queda aguado.
Un ejemplo práctico en 10 minutos
Espaguetis al pomodoro con brillo de restaurante:
- Hierve 1 litro de agua por cada 100 g de espaguetis. Sala al hervir.
- Echa la pasta, remueve 30 segundos y baja a hervor vivo.
- En sartén: aceite, ajo, tomate triturado, pizca de sal y una hoja de albahaca.
- Dos minutos antes del tiempo del paquete, pasa la pasta a la sartén.
- Añade medio cazo de agua de cocción y saltea: mantecar hasta que la salsa abrace la pasta.
- Apaga, añade un hilo de aceite y sirve. Si quieres, queso al final, no en la sartén.
Variantes, tiempos y control del punto
Para salsas con grasa (nata, mantequilla, quesos), el agua de cocción evita cortes y aporta elasticidad. En salsas ligeras, como aceite y limón, añade el agua poco a poco para no diluir en exceso. Prueba un trozo un minuto antes de sacar: debe ofrecer resistencia en el centro sin ser dura.
Para celíacos y para ahorrar energía
La pasta sin gluten libera más almidón. Usa aún más agua y remueve suave al inicio. No reutilices esa agua si cocinas para varias personas con dietas distintas. Para gastar menos gas: calienta el agua con tapa, sala al hervir, echa la pasta, espera a que recupere hervor y reduce un punto el fuego. Termina en la salsa, que ya está caliente, y evita encender de nuevo.
Qué llevarte hoy a tu cocina
Más olla, más agua, sal en ebullición, prueba a tiempo y termina en salsa con un chorrito del agua de cocción.
Si quieres afinar todavía más, pesa la pasta y mide el agua la primera semana. Esa disciplina te da referencias. En pocos días ajustarás a ojo con precisión. Y desde ahí, da el siguiente paso: combina formatos y salsas pensando en su textura. La cocina italiana no va de trucos raros, sino de repetir bien lo básico cada vez.



¿De verdad 1 litro por 100 g marca tanta diferencia? Vivo en un piso peque y no tengo olla gigante: ¿algún truco para no desperdiciar agua sin que la pasta se pegue?